Ecología y Desarrollo
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Publicaciones de Víctor Viñuales

El cooperante, la cooperante, raras veces actúan solos. Lo común es que trabajen dentro de una organización, gubernamental o no. Esa organización a la que pertenecen delimita su marco de actuación, señala los objetivos, fija las propuestas, aprueba los proyectos, determina los criterios con los que se ejecutan. Los cooperantes no realizan su proyecto. Gestionan, proponen, diseñan el proyecto de la organización que representan. Sin embargo, los cooperantes, contra lo que con frecuencia argumentan, sí que pueden condicionar significativamente la calidad de la cooperación que se realiza. Dentro de su organización, tienen poder, espacio e influencias propias que pueden usar de un modo o de otro.

El cooperante, la cooperante, como ocurre en el caso de otras profesiones aunque tal vez más que en ellas, comprometen en su trabajo cotidiano la globalidad de su persona. La sonrisa, el guiño, el tono de voz, el gesto, se convierten en herramientas de su labor. Pero no basta la buena voluntad. En cooperación como advertía San Vicente de Paúl es más importante cómo se da que lo que se da. Los cooperantes, como responsables últimos y con frecuencia principales del cómo se hace la cooperación tienen en sus manos una parte fundamental del éxito o fracaso de la cooperación. Tienen poder. Si los médicos, los abogados, los periodistas tienen su propio código deontológico, los cooperantes también deben tener el suyo, una guía ética que vaya más allá de la política concreta que desarrolla el organismo en el que coyunturalmente trabajan.

La siguiente propuesta de Código con 14 mandamientos, que referida exclusivamente al cómo se coopera, intenta esbozar una línea de conducta cuya validez se extienda más allá del país o del sector social con el que se realiza la cooperación. Mas allá también de las características de la organización a la que se pertenece.

Caja de herramientas para los constructores del cambioEste texto está escrito para la acción. Sabemos mucho, hacemos poco.
Estas páginas están dirigidas a los constructores del cambio. Los cambios no se hacen solos, los cambios son hijos de las acciones de los hombres y mujeres que, insatisfechos con lo que existe, se ponen a la tarea de construir otra realidad. A esos constructores del cambio hacia un nuevo pacto con el agua, con la naturaleza, y con nosotros mismos, va dirigido este libro.

En las páginas siguientes se proponen herramientas para cambiar. Unas reflexionan sobre los constructores del cambio. Otras tienen que ver con la cultura relacional que deberían tener esos actores. Algunas tienen que ver con el enfoque de la acción, otras son ideas concretas para poner en práctica. Todas ellas, breves como píldoras, buscan provocar en el lector un diálogo con su propia experiencia como trabajador a favor de la nueva cultura del agua, a favor del derecho humano al agua.

Este libro no se dedica a describir los problemas del agua en el mundo, hay mucha literatura al respecto, tampoco describe cómo deberían funcionar las cosas en una situación deseable. El objetivo explícito es aportar reflexiones, ideas y ánimo a los que trabajan para que las cosas cambien. Es tiempo de actuar. Es nuestro tiempo.

Este libro se publicó en la Colección Palabras del Agua- Tribuna del Agua de Expoagua Zaragoza 2008. 

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NOTA DEL AUTOR: Me gustaría mantener contacto con personas que quieren reflexionar sobre cómo construir el cambio. Si también compartes ese interés me puedes escribir a constructoresdelcambio@ecodes.org.