Nuestro enfoque de la cooperación

Nuestra idea de sostenibilidad, la que enmarca y da sentido a nuestras actuaciones sobre el terreno, refleja el conocimiento ampliamente compartido acerca de que los niveles actuales de consumo de recursos no pueden generalizarse ni continuar al mismo ritmo durante mucho más tiempo. Identificar y explorar nuevos modelos de desarrollo es una tarea perentoria e ineludible.  

El actual sistema de vida y los modelos de producción amenazan la continuidad de la organización social existente. El discurso de la sostenibilidad nos ofrece algo más que una nueva forma de comprender estos fenómenos. No se trata tan solo de que estamos acercándonos peligrosamente a los límites en el uso de los recursos naturales disponibles (agua, petróleo, suelo, bosques, biodiversidad…), ni de que esté a punto de sobrepasarse la capacidad de la tierra para absorber los desechos que se generan con los actuales medios de producción sin que se desbarate la funcionalidad de los ecosistemas a escala planetaria. Quizá, el punto más notable del discurso de la sostenibilidad es que esta situación es consecuencia de las acciones humanas; que no se trata tanto de un problema medioambiental sino de las relaciones sociales que mantienen los seres humanos entre sí y con la naturaleza; que las claves de los males ambientales y sociales están en el modelo de desarrollo y estructuración social que ha llegado a ser dominante y que la globalización ha terminado por expandir a todos los rincones de la tierra generando mayores desigualdades y una radical injusticia.
 
Trabajar a favor de la sostenibilidad es impulsar cambios profundos que reviertan el actual sistema social, político y productivo para garantizar tanto una relación respetuosa con el medio ambiente como condiciones de bienestar y dignidad para todos los seres humanos en la forma en la que cada colectivo humano las defina. Los temas críticos de la sostenibilidad no son exclusivamente ni prioritariamente medioambientales. Sin cambiar las relaciones que conectan a la gente con sus condiciones de producción (medio ambiente natural; trabajo; instituciones, relaciones sociales, cultura…) no podrá darse el desarrollo sostenible. Nuestra aspiración, por tanto, es cooperar en la construcción de otro modelo de desarrollo global que ponga en primer lugar a las personas, sus comunidades y sus expectativas de lograr una vida buena basada en el respeto al medio ambiente. La consideración de la solidaridad intergeneracional en este enfoque es primordial.
 
Pero también creemos que los caminos de la sostenibilidad pasan por un replanteamiento de las relaciones Norte/Sur; por una visión global de las causas y consecuencias de la pobreza como un limitante crítico a la sostenibilidad y por el compromiso activo con las gentes, comunidades y pueblos que luchan activamente por superarla. La cooperación con la gente más empobrecida es un elemento imprescindible para lograr la visión que anhela nuestra Fundación.
 
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