Expertos en Migraciones Climáticas constatan que éstas son ya un desafío internacional y una realidad que debe ser gestionada

Martes 22 de Noviembre de 2016

El derecho internacional no reconoce a los ‘refugiados’ climáticos.
 

Madrid, 22 de noviembre de 2016.- Las migraciones por el calentamiento global son ya una realidad y un desafío que la comunidad internacional tiene que gestionar. Esta es la conclusión de los expertos que participan hoy en el Simposio Migraciones Climáticas. El evento organizado por la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) ha visibilizado este fenómeno que ya afecta a millones de personas. Entre 2008 y 2014 se desplazaron 184,4 millones de personas, 62.000 personas al día, ha indicado Eva García Bouzas, de ACNUR. Se espera que en 2050 haya 250 millones de desplazados, expuso Sara Vigil, investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica de Bélgica (FNRS). “Son personas invisibles al derecho internacional y que no tienen un marco jurídico que las proteja”, ha afirmado Vigil.

En este sentido, María Jesús Herrera, jefa de la misión de la Organización Internacional para las Migraciones, ha expuesto que la Convención de Ginebra del año 1951 no refleja quiénes son refugiados climáticos, por lo que legalmente no cuentan con esa protección. Sin embargo, sí se han dado pasos para que se reconozca su existencia, como por ejemplo en el Acuerdo de París de la COP21 en el que se reconoce ya la vinculación entre migraciones y cambio climático. “Se reconoció la existencia del problema en el Acuerdo de París”, ha indicado Herrera. Y el siguiente paso, ha añadido, es que haya financiación para poder hacer frente a esta realidad. “La financiación es fundamental, sino las palabras se quedan en el aire y las acciones no se pueden llevar a cabo”, ha afirmado.

En esta línea, Isabel Aranda, de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, ha explicado que en la actualidad los mecanismos para hacer frente a las migraciones climáticas son muy limitados, ya que sólo forman parte de las medidas de Adaptación contempladas en la Convención. Sin embargo, Aranda se ha mostrado esperanzada ya que en la COP22 de Marrakech se ha reconocido que la lucha contra el cambio climático no es sólo un trabajo de los países, sino también de la sociedad, las empresas, las instituciones, las organizaciones, los ayuntamientos, etc. “Los países solos no van a poder hacer frente al cambio climático”, ha aseverado.

 

Derecho a migrar

La migración debería ser un derecho, no una obligación”, ha señalado Susana Borrás, profesora de Derecho Internacional Público de la Universidad Rovira i Virgili. “Expolio, despojo y abandono son las tres características de las personas que por cuestiones ambientales tienen que huir de sus hogares”, ha añadido.

Fernando López, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza, ha señalado que “existe una inadaptación de la Convención de Ginebra de 1951 para los refugiados climáticos” y que lo más eficaz, a su juicio, es una protección internacional especializada; una protección autónoma, no una adenda a la Convención del 51; una protección material, con campamentos temporales dignos; una protección colectiva; protección jurídica con claridad de derechos de acogida; y una protección temporal.

Anja Mihr, directora del Centro para la gobernanza a través de los derechos humanos en Berlín, ha expuesto el caso del Sr. Teitiota en la Corte Suprema de Nueva Zelanda, en 2015, que rechazó la demanda de refugiado o migrante climático porque su familia no sufría violencia y porque el Estado de Kiribati es el responsable del bienestar de su población y del medio ambiente. “Esto es una llamada a la ONU para que actúe”, ha apuntado Mihr.

Las carencias en derechos humanos que en muchas ocasiones presentan los emigrantes son el derecho a la dignidad, a la ciudadanía, a la salud, a la participación, a la propiedad material a la vivienda, a la familia, a la educación y al desarrollo profesional y a la religión, ha señalado Mihr.

Por otra parte, los especialistas han explicado en el Simposio cuáles son los factores del cambio climático que afectan a las migraciones y quiénes son los más expuestos. Así, los impactos que el cambio climático va a tener en las poblaciones son el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, el incremento de la sequía, la subida del nivel del mar y la agudización de la pobreza, según Sara Vigil. Además, las poblaciones más expuestas a estos efectos adversos del calentamiento son los marginados, los grupos dependientes de la agricultura y las poblaciones costeras e insulares, ha añadido María Jesús Herrera.

Poblaciones atrapadas

Sara Vigil ha observado que los más necesitados se quedarán en sus países, ya que para emigrar hace falta dinero y recursos y eso conlleva un aumento de las poblaciones atrapadas. Se estima, según cifras de la OIM, que en 2020 entre 75 y 250 millones de personas en África estarán expuestos a estrés hídrico por el cambio climático.

Eva García Bouzas ha apuntado que sí existe una diferencia de género en las migraciones climáticas ya que son las mujeres las más vulnerables al quedarse al frente de la familia, cuando el hombre migra para buscar trabajo.

La migración no es un problema que tenga que ser solventado, sino una realidad que tiene que ser gestionada”, ha concluido Herrera. En esta línea, la directora de la Fundación Renovables, Laura Martín, ha indicado que las políticas de construcción social y los planes de adaptación son claves para hacer frente a las migraciones climáticas. “Las migraciones climáticas tienen una relación directa con nuestro nivel de confort, de cómo nos calentamos en nuestros hogares”, ha añadido.

Raquel Celis, de CEAR – Euskadi, ha realizado una presentación impactante de un vídeo con el testimonio de una indígena forzada a la migración, quién relata cómo por la construcción de una presa su familia sufrió persecución, violencia y expulsión de su territorio en Colombia. Celis ha señalado que no le gusta hablar de refugiados climáticos porque con ello parece que se deja atrás todo el deterioro ambiental que un modelo de desarrollo injusto ha causado. “El cambio climático es el último eslabón de una cadena en la que se han producido muchos perjuicios al medio ambiente y a las personas”, ha señalado.

Por su parte, Valeria Bello, investigadora de la Universidad de Naciones Unidas, ha apuntado que en ocasiones no se tiene en cuenta a las propias comunidades afectadas por el cambio climático para abordar las migraciones y que es necesario que haya un acuerdo entre los políticos y sus comunidades.

La cuarta sesión, durante la tarde, ha versado sobre el reto social de atender a millones de emigrantes en los países de acogida y los ponentes fueron: Kees van der Geest, profesor de Geografía en la Universidad de Naciones Unidas; María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en España y Responsable de Comunicación y Relaciones Externas; Samuel Martín-Sosa, responsable de Internacional de Ecologistas en Acción; Sara Casas, responsable de temas ambientales de Cruz Roja Española y Cecilia Carballo, vicepresidenta de Alianza por la Solidaridad.

La última sesión será un coloquio sobre la situación en España y la respuesta que se está dando entre Montserrat Domínguez, directora del Huffington Post; Carlos Espósito, catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad Autónoma de Madrid; Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Internacionales Financieros y Jonathan Gómez Cantero, geógrafo y climatólogo.

ECODES tiene como objetivo con el Simposio Migraciones Climáticas poner sobre la mesa y en la agenda internacional este tema que en la actualidad es un problema invisible. “Queremos corregir la miopía de la compasión porque estamos genéticamente dispuestos a conmovernos con el prójimo cercano, pero no con el lejano y si no cambiamos esto, el cambio climático no tiene solución”, ha señalado Víctor Viñuales, director ejecutivo de ECODES.

 
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