Borrador del nuevo bono social eléctrico. Algunas luces y muchas sombras.

Viernes 12 de Mayo de 2017

El día 3 de mayo, el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital remitió a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) el borrador de real decreto sobre el nuevo bono social de electricidad, y en el que se establecen los nuevos requisitos que deben cumplir los consumidores para poder acogerse a él, así como las diferentes condiciones en función de su situación.

La reforma del bono social de electricidad era algo reclamado de forma insistente por la mayoría organizaciones de la sociedad civil implicadas debido a que el actual era totalmente deficiente, y sus requisitos no eran coincidentes con los que cumplían los colectivos vulnerables a los que  iba dirigido.

Buenas noticias

Como aspectos positivos destacan la inclusión de los ingresos en función del IPREM, y la creación de tres niveles de vulnerabilidad (Vulnerable, vulnerable severo y en riesgo de exclusión social) que tendrán un bono social del 25%, 40% y 100% respectivamente.

Otro aspecto que desde Ecodes llevamos tiempo visibilizando, es la mala praxis de los comercializadores que acuden a los domicilios de colectivos vulnerables, sacándoles de la tarifa de mercado regulado (PVPC) y del bono social al mercado libre sin informarles de lo que estaban perdiendo. Esta conclusión se extrae de los datos del programa Ni Un hogar Sin Energía, en el que el 48% de los hogares vulnerables participantes tenían contratada una tarifa en el mercado libre sin opción, por tanto, a tener el bono social. Con la nueva regulación, las compañías tendrán obligación de informarles de estos aspectos, si bien no se concreta cómo se vigilará y se controlará que se hace correctamente.

 

Ni Un hogar Sin Energía

 

 

El bono social en función de los ingresos, aunque no para todos

Esta reforma del bono social incluye, por fin, uno de los cambios más demandados,  que es incluir en los requisitos para su solicitud unos límites de ingresos en función del IPREM, por lo que a partir de su puesta en marcha, se establecerán diferentes escalones de límite de ingresos en función de la tipología de unidad familiar (cero menores, un menor o dos menores). Establecer los niveles en función de los ingresos por vivienda hace que no se tenga en cuenta es que número de personas adultas viven en esa vivienda con esos ingresos. Parece más lógico que se hubieran tenido en cuenta los ingresos per cápita en lugar de por vivienda.

El borrador también diferencia en función de estos ingresos entre consumidor vulnerable y vulnerable severo, los cuales recibirán descuentos del 25 y 40% respectivamente sobre el término de energía y de potencia. Las familias numerosas continúan  manteniéndose exentas de esta limitación, por lo que se da la situación que, una familia numerosa con 30.000€ mensuales de ingresos podrán tener el bono social, y una familia con dos menores y 1.400€ (poco más de 2,5 veces el IPREM) no podrán hacerlo. Es más, el borrador no recoge la situación de un hogar con más de dos menores, que no cumpla los requisitos de familia numerosa.

 

Límite de consumo poco realista para viviendas ineficientes

Otro aspecto problemático que incluye este borrador de bono social es que el descuento que se aplique al consumo tendrá un límite de kWh/mes consumidos por tipología de unidad familiar, argumentando que se establece para desincentivar el derroche energético. Esta visión de la situación difiere de forma preocupante de la realidad de estos colectivos, ya que los límites de consumo marcados no son acordes con los consumos medios de las viviendas de colectivos vulnerables. Las viviendas a las que pueden acceder por renta este tipo de familias son, en muchas ocasiones, viviendas antiguas, con malos aislamientos y equipos ineficientes, lo que en ocasiones se une a malas prácticas o hábitos de consumo poco eficientes.

 

Del programa Ni Un Hogar Sin Energía en el que hemos trabajado con más de 600 hogares en pobreza energética en 17 ciudades españolas, se ha extraído que el consumo eléctrico medio, de un hogar con dos menores, es de 231kWh mensuales. El nuevo bono social establece para este tipología de unidad familiar un límite de 170kWh, por lo que cuando llegue el día 22 del mes ya habrán agotado la energía con descuento, y tendrán que pagar el resto al precio normal del PVPC.

Por otro lado, las familias numerosas tendrán un límite de casi el doble, 300kWh, valor que no guarda ninguna relación de proporcionalidad con el resto de escalones de consumo establecidos para el resto de tipologías familiares.

Los peor parados serán los hogares con calefacción eléctrica, ya que el consumo no sobrepasado en los meses cálidos que gasten menos, no se acumulará para el invierno, por lo que  seguramente, en poco más de una semana del periodo invernal, agotarán esta energía con descuento, teniendo que pagar el resto al precio del PVPC sin bono social.

Debería establecerse un protocolo para que, una vez detectados estos hogares vulnerables con elevado consumo energético debido a la ineficiencia energética de sus viviendas, pudieran beneficiarse de medidas de microeficiencia en sus viviendas y de un estudio de la potencia contratada. En Ecodes llevamos desarrollando este tipo de medidas dentro del programa Ni Un Hogar Sin Energía desde 2013, obteniendo un ahorro energético del 10% de media con las medidas de ahorro, y 4,4% por reducción de la potencia contratada. Estas medidas podrían ser financiadas con el dinero que destinan estas empresas eléctricas al IDAE para el fondo nacional de eficiencia.

 

Mismos límites de consumo para diferentes zonas climáticas.

Todavía llama más la atención que, en un país con una diversidad climática tan grande como España, no se haya tenido en cuenta este aspecto a la hora de establecer límites de consumo con bono social aplicable. Según el estudio “Análisis del consumo energético del sector residencial en España” publicado por IDAE, las necesidades energéticas en zonas de España con clima Continental, son un 27% superiores a la media española, frente a las viviendas en la zona mediterránea, cuyas necesidades son un 15% inferiores. Estos datos son coincidentes con los analizados en las viviendas participantes en el programa Ni Un Hogar Sin Energía en las diferentes zonas climáticas donde se ha desarrollado. Estas nada despreciables diferencias de necesidades, deberían haberse tenido en cuenta en este RD, estableciendo diferentes límites de consumo según la zona climática.

 

Zonas climáticas

 

Nuestras propuestas:

1.       Establecer los diferentes límites por niveles de ingresos per cápita y no por hogar.

2.       Incluir límites de ingresos a todas las tipologías de unidades familiares.

3.       Establecer límites de consumo acordes a la realidad de las viviendas de los consumidores vulnerables y proporcionales entre todas las tipologías de unidad familiar.

4.       Permitir que los kWh con bono social no consumidos durante un periodo de facturación se acumulen, pudiendo consumirse en el siguiente periodo.

5.       Establecer un protocolo de actuación en las viviendas vulnerables para la implementación de medidas de microeficiencia y optimización de la potencia contratada.

6.       Establecer diferentes límites de consumo en función de la zona climática, especialmente en los periodos en el que estas diferencias climáticas provoquen una mayor diferencia en la demanda.


Más información: 
 
Cecilia Foronda
Directora del Área de Cambio Climático y Energía de ECODES
 
Carlos Pesqué
Responsable del programa Ni Un Hogar Sin Energía de ECODES
carlos.pesque@ecodes.org - Teléfono 630 49 23 71
 
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