Ecología y Desarrollo reclama al Gobierno de Aragón mayor seriedad para afrontar la crisis y pide que se abandonen ideas como la de Gran Scala

Miércoles 11 de Febrero de 2009
El Gobierno de Aragón , en esta crisis grave económica, debe concentrar su atención en apoyar a las miles de empresas aragonesas-reales-existentes que producen bienes y servicios socialmente útiles, que mantienen a duras penas miles de puestos, y abandonar el apoyo a una iniciativa que simboliza muy bien la economía especulativa y de casino que nos ha sumido en esta crisis económica mundial…y de la que todos lo países huyen.

Desde Ecología y Desarrollo creemos que estamos insertos en una crisis económica que está haciendo que nos replanteemos el modelo de desarrollo imperante hasta este momento. Una crisis que deja de manifiesto la insostenibilidad de un sistema económico y financiero alejado de la economía real, más especulativo que productivo, y ajeno a los criterios de sostenibilidad.

Ante este panorama, algunas empresas – las más responsables – y gobiernos, se están poniendo manos a la obra para abordar una de las más complejas crisis que se recuerdan, con medidas, más o menos afortunadas, dentro de los nuevos ejes que la economía internacional marca. No es casualidad que Obama haya hecho de la apuesta por las energías renovables uno de los hitos de su campaña y de sus planes de reactivación de la economía.

El Gobierno de Aragón, sin embargo, parece permanecer ajeno a esta situación, con actuaciones como la anunciada hoy por el Vicepresidente del Gobierno, José Ángel Biel, que anuncian una legislación para centros de ocio en el mismo momento que los promotores del polémico proyecto Gran Scala firman unas primeras – y no más que simbólicas – opciones de compra.

Por esto, desde Ecología y Desarrollo, pedimos al Gobierno de Aragón, que se ponga manos a la obra, con la seriedad y la audacia necesaria en estos casos, para hacer frente a la crisis aprendiendo de los errores que nos han metido en ella y mirando hacia el futuro de la sostenibilidad y de una nueva economía basada en la realidad, abandonando de una vez proyectos de dudosa viabilidad económica, social y ética, como el mencionado Gran Scala.

 

 
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