La reforma de las Cajas de Ahorro no debe mermar su vocación social ni la implicación de estas entidades con el territorio

Viernes 28 de Enero de 2011

Ante un cambio de este calado, Ecodes reclama un debate público para que la sociedad pueda conocer todas sus implicaciones.


Durante estas primeras semanas del año se ha acelerado la presión para realizar una segunda ronda de actuación en la reforma de las Cajas de Ahorro españolas.  Si se cumple lo previsto, el Consejo de Ministros de hoy viernes aprobará un Decreto-Ley que va a dar una nueva vuelta de tuerca en el camino de convertir a las cajas de ahorro en bancos.

A lo largo de casi dos siglos de historia las Cajas de Ahorro han mantenido unas características propias que han resultado claves para el desarrollo de la sociedad española. Aunque debería mejorarse el sistema de toma de decisiones y de exigencia a los directivos, la gestión de las Cajas es buena en algunos casos, y manifiestamente mejorable en otros. La opción de las Cajas en su idea inicial suponía:

 

  • Una apuesta por el desarrollo social.
  • Una peculiar estructura de gobierno que, aplicada debidamente, respondería a la Teoría de los stakeholders o de las partes interesadas y que incluye en dichos órganos a los territorios (Ayuntamientos y CCAA), Impositores, Empleados y Entidad Fundadora.
  • La dedicación de sus excedentes a dos objetivos: fortalecer la estructura financiera de la institución a través de las Reservas y dedicar una parte muy significativa a la Obra Social, es decir, a la sociedad. De hecho, las Cajas de Ahorro dedicaron a Obra Social una media del 26,9% [1] de los beneficios netos, una contribución de gran importancia, especialmente para el Tercer Sector.
  • Una especial conexión con sus clientes, así como una mayor capilaridad del sistema y una mayor accesibilidad en zonas en las que la banca no llega a los clientes.
  • La elevación del ratio de “core capital” va a obligar, especialmente a aquellas cajas que lo necesiten, a captar nuevos recursos propios a traspasar su negocio a bancos de su propiedad y convertirse en fundaciones de carácter especial e, incluso, a  la participación de capital público a través del FROB.


Esto tiene dos consecuencias importantes:

  •  La primera, que un modelo bicentenario de financiación de la economía, nacido con fuerte inspiración social, deja paso como única opción al modelo bancario, frente al que precisamente nació. 
  •  La segunda, que puede desembocar en una pérdida de identificación y compromiso con el territorio.

En cualquier caso, que se atribuya a las Cajas de Ahorro la total responsabilidad de la falta de credibilidad de los mercados en el sistema financiero español, parece desproporcionado, si consideramos tanto la participación de las mismas en el conjunto del sistema financiero español  como su situación en los test de stress realizados el pasado año. Por otra parte, es muy peligroso e injusto generalizar, ya que sólo una parte ha estado gestionada de manera inadecuada.

Tampoco parece creíble la afirmación de que se hace necesario un nuevo impulso a la reforma de todas las Cajas para que vuelva a fluir el crédito en la economía española. Subir el ratio de core capital implica, en buen número de casos, menos recursos disponibles para invertir, hasta que las entidades se refuercen. Y, en cualquier caso, la nueva situación económica exige una mejor viabilidad y mayor rentabilidad a las peticiones de financiación  de proyectos, lo que está dejando al desnudo a nuestro tejido empresarial, poco capitalizado en general.

Por eso, ante el riesgo de tomar decisiones irreversibles urgidos por la gravedad de la crisis, desde Ecodes creemos que es necesario que se aporten  argumentos, reflexión y debate suficientes y completos sobre el presente y futuro de las Cajas de Ahorro. Un cambio de este calado, que puede modificar la naturaleza de un importante sector de nuestra economía, debería ser pensado con la serenidad suficiente y debatido por el conjunto de la sociedad.


[1]  http://www.cajasdeahorros.es/web_RSC_2009/index.html

 
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