Los que callan, por Víctor Viñuales

Por Víctor Viñuales, director de ECODES.
Publicado en Diario Responsable

Presuntamente en el HSBC sucedieron cosas muy feas. Presuntamente en el Banco Madrid, propiedad de la Banca Privada de Andorra, sucedieron cosas muy feas. Si estas presunciones no están erradas, hay altas probabilidades de que  los que dirigían estas entidades y aprobaban sus políticas y los productos financieros tengan responsabilidades en las cosas feas que sucedían.

Una pregunta: ¿ y los que veían estas cosas feas en esas entidades por qué las ejecutaron? ¿ por qué no las denunciaron? El alma humana siempre encuentra argumentos para justificar una acción o una omisión. Pero ¿ son aceptables estos argumentos?

Hay jurisprudencia para encausar a los que participan en un golpe de estado militar. Ya está claro que la excusa “obedecí ordenes” no vale para justificar la participación en un acto claramente ilegal e ilegitimo.

Erosiona mas la moral pública el silencio de los corderos, de los que, para no meterse en líos callan y obedecen que las propias acciones ilegales. Hay que reprobar a los protagonistas y organizadores de las acciones ilegales, inmorales, corruptas e irresponsables que han sucedido en algunas entidades financieras. Cierto, muy cierto. Pero también hay que censurar a las personas que obedecieron, que realizaron  esas cosas feas, que las vieron pasar y que callaron. 

Un sistema financiero confiable precisa reducir  a la mínima expresión a los corruptos pero también precisa acabar con el silencio de los corderos tan extendido.

“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.” Esta frase de Albert Einstein, desde mi punto de vista,  enfoca muy bien el problema de la corrupción que se ha dado en algunas entidades financieras. Lo que ahora sabemos que se hacía era imposible que no fuera conocido por un círculo amplio de personas. ¿Qué ocurrió en las conciencias de las decenas de empleados que veían estas cosas feas?¿ Qué ocurrió en las conciencias de las decenas de personas que colaboraron en que estas cosas feas se hicieran? ¿Todas esas conciencias estaban “averiadas”? ¿Por qué tanta gente calló?

El sistema financiero, si quiere recuperar la confianza perdida por esta reiteración de casos de corrupción, tiene dos tareas: castigar a los malos y acabar con la cultura del silencio que ha florecido alrededor de los corruptos.

 

 
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