Opiniones

 

» Compra Empresarial Responsable

Por Miguel Marco
NEXOS Compra Responsable (www.nexos.es)

 

A lo largo de esta primera mitad de 2008, distintas instituciones han organizado jornadas multitudinarias acerca de la compra responsable, se han presentado varias guías o manuales para la compra responsable, y, desde las Administraciones Públicas, ha entrado en vigor una nueva ley (30/2007), que obliga a la incorporación de criterios de sostenibilidad en los pliegos de contratación pública. ¿A qué se debe este repentino interés por la compra responsable?

Por un lado, el de los compradores, se trata de una evolución lógica de la incorporación de criterios de Responsabilidad Social Empresarial en las organizaciones. Toda vez la empresa se ha comprometido a determinadas prácticas sostenibles, promoviendo la defensa de algunos principios en los ámbitos económico, social y medioambiental, el siguiente paso natural es el de hacer extensiva esa responsabilidad a su cadena de proveedores. Los variados escándalos que han salpicado a grandes empresas multinacionales debido a las precarias condiciones de trabajo de sus proveedores o a la destrucción medioambiental derivada de su actividad, han acelerado este proceso, pasando a ser, en muchos casos, una iniciativa auspiciada por la más alta dirección de la empresa. En estos tiempos de extrema competitividad, la imagen pública de la empresa es uno de sus principales activos, y por lo tanto, hay que hacer lo posible por reducir o eliminar los riesgos reputacionales, especialmente aquellos sobre los que no se tiene un control directo.

Lo que empezó siendo una forma de cuidar la imagen corporativa, sin embargo, se ha erigido en los últimos años como una buena herramienta para reducir costes y mejorar la gestión interna de la empresa. Las ventajas de una política de proveedores responsable se manifiestan en una mayor estabilidad, garantía y calidad del servicio, en ahorros derivados de una cartera de proveedores más segura, con mayores incentivos a mantener y cuidar la relación comercial, en un menor número de denuncias, sanciones o multas, en ventajas competitivas provenientes de un mayor grado de colaboración por parte de los proveedores en cuanto a adaptación a nuevos productos o innovación, etc. En definitiva, tener una política de compra responsable significa integrar a los proveedores en la planificación y gestión de la empresa, considerándolos como un grupo de interés tan importante como el de los empleados o el de los clientes, y, por tanto, atendiendo a sus necesidades, sugerencias y circunstancias particulares, lo que a su vez redundará en una gestión más eficiente de las compras.

Afirmar que el desarrollo de la compra sostenible responde única o principalmente al interés de empresas u otras organizaciones desde su papel de comprador sería injusto y poco realista. Desde hace más de una década, son muchas las organizaciones que desde distintos enfoques han promovido la responsabilidad social empresarial y, a partir de ésta, el aprovisionamiento responsable o sostenible. Originalmente impulsada por los movimientos de defensa del medio ambiente por un lado, y los de comercio justo por otro, la compra responsable ha ido desarrollándose tanto a nivel teórico como práctico, pasando a ser un área de estudio en sí misma. En la actualidad, se divide en tres grandes bloques o perspectivas como son la compra verde – orientada a la preservación del medio ambiente y a la lucha contra el cambio climático –, la compra ética – que integra, entre otros, los principios de comercio justo –, y la compra social – basada en la defensa de los derechos fundamentales, el desarrollo, etc. –. Si bien a nivel académico se tienen en cuenta estos tres enfoques diferenciados, en la práctica, las empresas comprometidas con la RSE desarrollan políticas de compra que integran los tres conceptos, tomando en cuenta su situación particular, sus valores corporativos, los riegos de su sector y actividad, el entorno y circunstancias particulares de sus proveedores, etc. En muchos casos, las organizaciones se adhieren a iniciativas promovidas por organismos supranacionales como el Pacto Mundial o el WBCSD, entre otros, y que agrupan una serie de principios más o menos generales en los tres ámbitos de la RSE (económico, social y medio ambiental), que las empresas se comprometen a cumplir y promover.

En conclusión, la compra responsable, como factor clave para la difusión e implantación de la RSE a través de la cadena de suministro, se muestra como una práctica necesaria para proteger la imagen corporativa – ventas –, una oportunidad de mejorar la gestión interna y reducir costes – gastos –, y, finalmente, una exigencia creciente por parte de la sociedad civil – entorno –. Cada vez son más las organizaciones en todo el mundo que han percibido esta situación, y de ahí la reciente profusión de jornadas informativas, debates o manuales técnicos para la compra responsable. Por la misma definición de sostenibilidad, no se trata de que las empresas del futuro practicarán la compra responsable o sostenible, sino de que sólo las empresas que sean responsables hoy, estarán presentes en el futuro.

 

[VOLVER AL ESPECIAL]

 
             
Compartir:
digg
meneame
del.icio.us
   
       
   
Suscríbete al boletín ECODES: