Desarrollo comunitario y Seguridad Alimentaria en la parroquia Cangahua - Ecuador

Antecedentes y contexto

En Ecuador se promueve agro-ecología, solidaridad y empoderamiento

Maquita Cushunchic, MCCH, organización sin fines de lucro, desde hace 25 años trabaja en el Ecuador en actividades de producción agropecuaria, artesanal, turística y de comercialización asociativa, así como en procesos de formación humana, espiritual y capacitación con una cobertura promedio de cien mil beneficiarios y beneficiarias.

Su finalidad es trabajar para modificar la estructura y relaciones de la sociedad y la economía con incidencia, en favor de las familias, comunidades y organizaciones de menos recursos económicos.

En la actualidad, MCCH trabaja con más de 250 organizaciones distribuidas en 15 provincias del país. La construcción de una nueva sociedad más justa, solidaria y fraterna, ha sido posible gracias al apoyo de diversas ONGs y agencias internacionales. Un ejemplo de ello, es el trabajo coordinado que se desarrolla desde hace varios años con la Fundación Ecología y Desarrollo para la ejecución de proyectos que beneficien y dignifiquen a miles de ecuatorianos y ecuatorianas.

Dentro de este proceso, en la región andina del Ecuador, provincia de Pichincha, cantón Cayambe se lleva adelante el proyecto “Desarrollo comunitario y Seguridad Alimentaria en la parroquia Cangahua” iniciativa de dos años de duración, promovida por MCCH y las comunidades indígenas de Carrera, Ishicto, Candelaria y Pucará, con la colaboración de la Fundación Ecología y Desarrollo y la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID.

La marginalidad y la pobreza afecta a más del 90% de la población en mención, convirtiéndola en una población vulnerable, con limitadas oportunidades de desarrollo. Las comunidades se dedican básicamente a la agricultura. Por ello, dentro del proyecto se puso en marcha la producción de quinua, cereales y hortalizas en una extensión aproximada de 75 hectáreas. Este cereal es un producto ancestral en las comunidades andinas; durante mucho tiempo su cultivo ha sido base en la nutrición familiar. En la actualidad, el proyecto pretende impulsar su producción para garantizar la seguridad alimentaria y mejorar los ingresos de las familias en el sector. La quinua cada día tiene una mayor demanda en países del norte por sus propiedades nutritivas. Se pretende mejorar sus sistemas productivos por medio de la asistencia técnica, el abastecimiento de insumos y semillas, la organización y liderazgo de las personas y organizaciones, y el apoyo en la transformación y comercialización.

En el primer año de ejecución de este proyecto se ha logrado afianzar el compromiso de solidaridad, transparencia y trabajo mancomunado de sus pobladores, quienes expresan en actividades comunitarias, la realización de obras de beneficio común.

El desarrollo humano y socio organizativo de estas comunidades, se ha realizado con ejes transversales como el respeto al ambiente, la equidad de género y la práctica de los principios de la economía social y solidaria, lo que contribuye al crecimiento de 127 familas vinculadas directamente en este proyecto que han visto en actividades como el empoderamiento, la agro-ecológica y el desarrollo de estrategias comerciales un potencial para mejorar su calidad de vida.

Asociatividad y comercialización: clave para la seguridad alimentaria

Durante décadas se ha utilizado fertilizantes y plaguicidas que poco a poco han deteriorado el ambiente. Por ello, otro de los desafíos que se planteó el proyecto fue aprovechar los saberes ancestrales de hombres y mujeres en torno a la agricultura para conjugarlos con las nuevas técnicas como una oportunidad para aumentar la productividad de sus tierras y por ende sus ingresos económicos familiares.

Esto ha dado sus frutos en el sentido de potenciar a las personas de la comunidad para mejorar la calidad de vida y mejorar la autoestima de sus pobladores. Motivados y capacitados, se espera generar volúmenes significativos de los cereales y hortalizas con el fin de aumentar sus ingresos por la comercialización de sus productos en óptimas condiciones.

Además, se han promovido huertos familiares agroecológicos en las comunidades Carrera, Ishicto, Candelaria y Pucará, para estimular valores ambientales y sociales, así como para contribuir con el fortalecimiento de las organizaciones sociales, con estrategias descentralizadas de procesamiento y con nuevas redes de circulación de productos. Se está fomentando un proceso de formación en buenas prácticas ambientales, experiencia que se traduce en prácticas cómo fertilización y abonos orgánicos, asociaciones y rotaciones de cultivos, recuperación y fomento de la biodiversidad. Los productos orgánicos de los huertos familiares han contribuido a mejorar la soberanía alimentaría y a producir un ahorro en la economía.

Esta muestra permite reflejar que una manera de mitigar la pobreza es a través del compromiso organizativo de las redes de economía social y solidaria, ya que el trabajo del día a día conjuntamente con los recursos de inversión de los organismos de cooperación generan nuevas oportunidades de crecimiento, capacitación y sostenibilidad.

Manuel Bedoya, presidente de la comunidad de Carrera, nos cuenta el proceso vivido:
“Hubo un momento en que la tierra ya no quería producir, trabajábamos mucho y las cosechas cada vez daban menos grano hasta que en una ocasión llegamos a contactarnos con la Fundación MCCH, entonces nos organizamos y aprendimos. Con la capacitación y coordinación de MCCH nuestras cosechas han mejorado y ahora nos pagan más, así la gente fue viendo lo ventajoso de esto y se fueron juntando”.

Descripción del proyecto

El proyecto: “Desarrollo comunitario y Seguridad Alimentaria en la parroquia Cangahua”, inició en el año 2009 con el apoyo de la Fundación Ecología y Desarrollo y la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID, y ha seguido durante el 2010 trabajando con 127 familias de pequeñas/os productoras/es, 83 con mujeres jefes de familia, y 44 con hombres jefes de familia; los cuales han emprendido iniciativas de producción de quinua, cereales y hortalizas en una extensión aproximada de 75 hectáreas. Además un total de 300 familias - 1500 personas – se benefician de las capacitaciones.

En la actualidad, el proyecto pretende impulsar su producción para garantizar su seguridad alimentaria y mejorar los ingresos de las familias en el sector.

Se ha realizado la planificación ampliada del proyecto, buscando un desarrollo integral comunitario, mediante el incentivo a la producción de la quinua y cereales. Desde la interacción con los participantes, MCCH busca facilitar procesos en las comunidades rurales para el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias. Desde la transversalidad, crea condiciones sociales para la reducción de los índices de migración y de desnutrición, así como también permite el aprovechamiento y manejo adecuado del suelo, la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad, aplicando los principios y prácticas del comercio justo y por ende de la economía social y solidaria.

Objetivo y resultados esperados

El Objetivo general del proyecto es que al final de los dos años de ejecución, se verán incrementados los niveles de producción y productividad de los cultivos de quinua, cereales y hortalizas para seguridad alimentaria en la parroquia Cangahua en la Provincia de Pichincha.

Los resultados específicos esperados de la acción son:

  1. Fortalecida las estructuras Socio-Organizativas en la parroquia Cangagua con los principios de la socio-economía solidaria.
  2. Incrementada la producción agrícola de quinua, cereales y huertos comunitarios para la seguridad alimentaria y mejora del ingreso familiar.
  3. Mejorados los canales de comercialización de quinua y cereales en la parroquia de Cangahua.

Actividades realizadas

Con el fin de alcanzar los resultados esperados se han ejecutado varias actividades entre ellas:

  • Elaboración y ejecución del plan de Fortalecimiento en Formación Humana y Desarrollo Socio Organizativo (1 taller cada tres meses de un día de duración y con máximo 30 participantes).
  • Se realizó un encuentro con las tres comunidades Carrera, Candelaria y Pucará para establecer una línea general de conocimientos no sólo productivos (cosecha, trilla de la quinua) sino de la mejora de la alimentación de todos/as.
  • Elaboración de derivados de la quinua: sopa, galletas y ensalada de quinua para determinar la importancia nutritiva dentro de la alimentación diaria. La experiencia fortaleció la relación de las tres comunidades.

  • Hasta el momento se cuenta con 62,5 ha sembradas con cereales andinos como: trigo, cebada y quinua en las comunidades de Carrera, Pucará y Candelaria. Ademas, se empezó con la implementación de 15 huertos hortícolas en la comunidad de Ishicto, esto con la finalidad de mejorar la alimentación de las familias del sector.
  • En las comunidades se han dictado talleres en temas sobre: Uso y Manejo Seguro de plaguicidas en los cultivos, suelo y mejoramiento en su fertilidad.
  • La Certificadora Orgánica BCS, emitió un informe favorable para aprobación de la certificación de quinua, por lo que se está en espera de que llegue el certificado desde Alemania.
  • Se ha concluido con la construcción de un centro de acopio y transformación de granos andinos, en la comunidad de Carrera.
  • En el mercado internacional, existe interés en la quinua, producto solicitado en volúmenes superiores a los proyectados en ejecución.

[VER Galería de imágenes del proyecto en Picasa]

 


AECI

Este proyecto ha sido posible gracias a la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID.


 

 

 
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