El eje fantástico

Domingo 23 de Octubre de 2011

 

Por Luis Granell - Representante de la Fundación Ecologíay Desarrollo en Crefco.
 
Cuando hace 40 años estudiaba Geografía en la universidad zaragozana, oí hablar por primera vez de ejes económicos y de transportes. El ejemplo más repetido era el de la banana azul, que iba de Rotterdam hasta Génova, ensanchándose en el centro a su paso por las zonas más pobladas e industrializadas de los Países Bajos, Alemania, Francia, Suiza e Italia que, por ello, generan un elevado movimiento de mercancías y personas. Es decir, que el eje era una plasmación cartográfica de la realidad.
 
Pero ahora no hago más que oír hablar de ejes como vectores de desarrollo; o sea, que primero se traza un eje en el mapa, luego se construye una gran vía de comunicación y por ella llegan los flujos de transporte y con ellos las empresas, la población y la riqueza. Si fuera verdad sería el mundo al revés.
 
Con el eje 16 y la famosa Travesía Central del Pirineo (TCP), en Aragón hemos vivido quince años pensando que andábamos boca abajo. Y ahora llega la Unión Europea (UE) para recordarnos dónde está la tierra. Y todo el mundo se lleva las manos a la cabeza: que si el Gobierno, que si los catalanes, que si los vascos, que si los franceses...
 
LA REALIDAD ES terca y acaba por imponerse. Menos mal que esta vez nos ha cogido con el túnel sin empezar, y no como cuando dilapidamos 180 millones de euros en el inútil túnel carretero del Somport. No se me acongojen pensando que Aragón se queda sin nada mientras nuestros vecinos de ambos extremos de la cordillera van a llevarse millones y millones (cualquiera que lea las cifras multimillonarias de la nota oficial de Fomento pensará que en España no hay crisis). Fíjense que los dos ejes de mercancías admitidos por la Unión Europea coinciden con los de alta velocidad aprobados hace años y ya en construcción.
 
En otras palabras, que tanto la nueva línea Barcelona-Figueras como la Y vasca admitirán trenes de mercancías y los aves circularán más despacio. Al sur de Barcelona, probablemente, la solución será instalar en la línea ya existente vías de tres carriles para que por ellas puedan circular tanto trenes de ancho europeo como ibérico. Igual que en el tramo Huesca-Tardienta, vaya. No es invención mía, lo ha hecho ya Adif en la línea entre Barcelona y Figueras.
 
Y lo mismo puede pasar entre Vitoria y Valladolid. Eso de que habrá nuevas líneas de alta velocidad separadas de las convencionales, quedará para cuando acabe la crisis. O sea, el año que viene si Dios quiere (¡Uuuh...!, que decía Hermano Lobo). Y del eje Cantábrico-Mediterráneo ni les hablo; ahí ni siquiera tercer carril. El cuento de la red mallada no se lo cree ni el ministro Blanco, que ha debido quedarse enredado entre tanto eje.
 
El afán de parecer políticos de altas miras llevó primero a Santiago Lanzuela, pero sobre todo a Marcelino Iglesias, a dedicar tiempo y dinero para hacer creer a los aragoneses que nuestro futuro era el eje 16 y su fantasioso túnel bajo el Pirineo, tan largo como el del Canal de La Mancha (que, por cierto, con todo su tráfico está al borde de la quiebra). El PP llegó al Gobierno regional presumiendo de realista y austero, pero Luisa Fernanda Rudi ha seguido celebrando fantasiosas cumbres de presidentes autonómicos y desayunos en hotel de lujo para vender los mismos huevos, aunque ahora puestos en cesta azul.
 
Los ciudadanos y las empresas aragonesas necesitan una salida rápida hacia el centro y norte de Europa. Por carretera es imposible atravesar el Pirineo con una vía de gran capacidad sin destruirlo, luego la alternativa es el ferrocarril. Pero no la fantasiosa Travesía Central del Pirineo, sino el modesto Canfranc que, modernizado como propone el estudio del CESA, tiene capacidad suficiente para mover todas las mercancías que envían o reciben las empresas aragonesas, y aún le sobra para atender a valencianos y madrileños, por ejemplo. Y ya está hecho. Y respeta el Pirineo. Ponerlo al día solo costaría la cantidad de 413 millones de euros.
 
Lo suyo sería que, ahora, Rudi se fuera a Burdeos a hablar con Rousset (presidente de la región de Aquitania) de cómo conseguir que el Canfranc se reabra en 2015 o 2016, que se podría. Pero a las pocas horas de conocerse la decisión de la UE, la presidenta de Aragón ha anunciado que irá... A Toulouse, a seguir mareando la perdiz, digo, el eje 16.
 
 
 
 
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