Las ciudades tienen que adoptar medidas ambiciosas que las transformen en espacios habitables y saludables para la ciudadanía a la vez que contribuyen a luchar contra la emergencia climática

7 de septiembre de 2022 - Día Internacional del Aire Limpio

La relación entre la calidad del aire y la salud es un hecho indiscutible en la actualidad, pero quizá no seamos plenamente conscientes de los impactos directos e indirectos que ocasiona la mala calidad del aire en la población. A lo largo del año son miles las defunciones provocadas por enfermedades asociadas al deterioro que la contaminación atmosférica

La contaminación atmosférica genera alteraciones de la función pulmonar, endocrinas y problemas cardíacos, principalmente. Lógicamente, cuanto mayor es el grado de contaminación atmosférica, más graves son las consecuencias. Pero también hay que tener en cuenta que a medida que los efectos son menos graves, el porcentaje de población afectada es mayor.

A pesar de que en nuestro entorno más cercano los contaminantes atmosféricos de origen industrial han ido descendiendo en las últimas décadas, nuestra creciente demanda de movilidad, los hábitos, el diseño de las ciudades, la falta de lógica política y el incremento desmesurado del comercio electrónico, que ha llenado las calles y carreteras de vehículos para el transporte y distribución de mercancías, ha llevado a que el tráfico urbano sea el principal responsable de la exposición de la ciudadanía a contaminantes atmosféricos. 

Dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM) y materiales particulados (PM) entran diariamente a nuestras vías respiratorias. Pero, además de estas emisiones directas del motor, el desgaste de frenos y neumáticos así como la erosión del firme de rodadura y la resuspensión del material depositado en la calzada aumentan el riesgo para la salud y el clima. 

Esta situación, junto a la crisis sanitaria, ambiental, económica y social que vivimos, obliga a actuar. Hay que  reducir el tráfico rodado de las ciudades, promover la movilidad activa (caminar y bicicleta) y priorizar el transporte público. Además, debe de ir acompañado de una renaturalización y reordenación del espacio urbano, que devuelva la calle a la ciudadanía y la llene de aire limpio. La llave para lograrlo la tienen los responsables municipales.

Avanzar hacia una movilidad urbana “cero” emisiones sólo es posible si existe una apuesta clara por parte de quien ostenta las competencias. Por tanto, el compromiso municipal es indispensable. Ya no estamos ante una cuestión ideológica, sólo hay que ver los numerosos ejemplos que existen en Europa y en España, además de la línea que siguen las regulaciones y los objetivos globales acordados. Una transición justa, una apuesta por una economía verde y unas ciudades que garanticen calidad de vida. En ello, la protección de la salud y de nuestra propia existencia. 

Pero comprometerse puede ser sólo papel mojado. Ahora mismo, las 149 ciudades españolas más pobladas tienen la oportunidad de dar pasos de gigante. Bajo el paraguas de una de las herramientas que mejor pueden ayudar a conseguir estos objetivos, las Zonas de Bajas Emisiones, pueden desarrollar una intervención transversal y ambiciosa que guíe el cambio hacia una situación óptima. Se necesita una planificación y desarrollo firme por parte de los ayuntamientos.

Pequeñas iniciativas, pero con gran impacto como son los caminos escolares seguros y sin humo; el urbanismo táctico, la pacificación de calles, infraestructura verde, transporte público colectivo electrificado, asequible y confiable, una extensa red de carriles bici, centros de movilidad intermodal reales, aparcamientos disuasorios, hubs de consolidación para el reparto (y recogida) de mercancías de última milla, digitalización, servicios de movilidad compartida y restricciones estrictas al uso de vehículos privados, contribuyen a reducir la contaminación atmosférica, garantizan áreas urbanas habitables y, por consiguiente, proteger la salud de la ciudadanía. 

Animar a los ayuntamientos a tomar decisiones en esta dirección y a comprometerse con la movilidad “cero” emisiones que contribuya a promover ciudades limpias, habitables y saludables es el objetivo de la campaña europea Clean Cities. En ella, una coalición de más de 60 organizaciones europeas procedentes de ocho países trabajan y/o apoyan la transformación de las ciudades y su entorno. Desde la Fundación Ecología y Desarrollo - ECODES - hacemos un llamamiento a que asociaciones y entidades de pacientes y/o de profesionales del ámbito de la salud suscriban estos objetivos.

   

Si representas a una entidad sanitaria y quieres más información sobre esta campaña, puedes contactar con nosotros en esta dirección: cristian.quilez@ecodes.org

   

Logo CleanCities ECODES

Comparte este artículo en redes:
Facebook icon
Twitter icon
LinkedIn icon