El nuevo estudio publicado por la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (Transport & Environment) que apoyamos desde ECODES, demuestra cómo la demanda de soja por parte de Europa para producir biocombustibles contribuye a la crisis climática, a la inseguridad alimentaria y al colapso del Amazonas

La expansión de la ganadería y el cultivo de la soja está llevando al Amazonas a su "punto de inflexión", un punto de no retorno hacia una catástrofe climática de impacto global. Europa es cómplice de ello, ya que muchos países de la Unión Europea están aumentando el uso de aceite de soja para la producción de los biocombustibles. 

La velocidad a la que el Amazonas está perdiendo su cubierta forestal se está acelerando. Según los datos más recientes, la deforestación del Amazonas se disparó en 2021. Una tendencia que continúa en 2022, con una deforestación entre enero y agosto más alta que en cualquier otro momento después de 2008. Las emisiones de carbono de las selvas tropicales moribundas aumentarán el calentamiento del clima, haciendo imposible que nos mantengamos dentro del rango de calentamiento mundial de 1,5°C.   

La principal razón para la destrucción del Amazonas es la conversión de la naturaleza en tierras de cultivo industrial, para el pastoreo de ganado y la agricultura. Este estudio explora el papel del creciente uso de la soja en los llamados biocombustibles "sostenibles" en Europa. El apoyo de Europa a esta falsa solución para descarbonizar el sector del transporte está causando más problemas que soluciones. En los últimos años, el uso de soja en la mezcla de biocombustibles de la UE se ha duplicado. Esta cifra aumentará aún más una vez que el aceite de palma comience a reducirse el año que viene y se elimine por completo en 2030, tras los cambios en la Directiva de Energías Renovables (RED, por sus siglas en inglés) de la UE que regula qué materias primas pueden contabilizarse en los objetivos de emisiones.  

A nivel mundial, como muestra el nuevo análisis de la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (Transport & Environment), casi una quinta parte de todo el aceite de soja producido en 2020 se destinó a los biocombustibles, lo que supone triplicar este sector desde 2005. En el mismo período, la producción de aceite de soja para la alimentación ha aumentado sólo la mitad de ese porcentaje. Un recurso que podría utilizarse en alimentos, en jabones o en productos químicos se está quemando para alimentar a nuestros vehículos.

Este aumento de la demanda también ha contribuido al gran incremento de los precios del aceite de soja, que casi se duplicó entre 2020 y 2021, superando el aumento de los precios del segundo producto principal de la soja, la harina de soja, utilizada para la alimentación animal. Como resultado, la contribución del aceite de soja a los ingresos de la industria de procesamiento de judías ha aumentado del 30% (2015-2019) a más del 40% en los primeros 8 meses de 2022. 

Lo que es un gran negocio para los procesadores y comerciantes de soja, causa estragos en los más vulnerables. Dado que los mercados de todos los aceites vegetales (e.g. soja, girasol, colza) están muy interconectados, no solo los precios del aceite de soja, sino todo el índice de precios de los alimentos de la FAO (i.e. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) para los aceites vegetales alcanzó un máximo histórico en 2021, aumentando más del 60% en comparación con los 5 años anteriores. La inflación de los precios de los alimentos tiene consecuencias nefastas para los hogares de bajos ingresos. 

Los incentivos de inversión para la expansión de la soja, originalmente impulsados por la demanda de piensos para la ganadería industrial, están ahora impulsados en gran parte por la demanda de aceite de soja para el sector de los biocombustibles. El cultivo de soja es el que más se está expandiendo en Brasil, seguido del maíz y la caña de azúcar, otros dos cultivos muy utilizados en la producción de biocombustibles. En cambio, los alimentos básicos se cultivan cada vez menos.

Dado que los pastos para el ganado se establecen después de la tala de bosques, éstos se consideran la razón principal de la deforestación. Sin embargo, la expansión de las tierras de cultivo en los pastos existentes desempeña un papel importante al empujar a los ganaderos a talar cada vez más tierras naturales, incluida la preciosa selva tropical del Amazonas. 

La expansión de la soja y los pastos para el ganado también impacta fuertemente en los pueblos indígenas, a través de la destrucción de los bosques de los que dependen, así como incendios, conflictos y contaminación por pesticidas. Los territorios indígenas siguen siendo a menudo islas verdes en un mar cada vez mayor de tierras de cultivo, pero su existencia futura está amenazada.

La deforestación en el Amazonas no sólo es un gran riesgo para nuestro clima, sino también una gran amenaza para la biodiversidad de nuestro planeta. El jaguar, por ejemplo, uno de los animales más emblemáticos de Sudamérica, ha perdido la mitad de su hábitat original, debido principalmente a la conversión de zonas naturales en tierras de cultivo. De hecho, el jaguar está incluido en la Lista Roja de Especies Amenazadas. La continua fragmentación de su hábitat restante, incluida la expansión de la soja en el Amazonas, el bastión de los jaguares, supone un riesgo cada vez mayor para su supervivencia.

 chuttersnap MpxAiNDevjU unsplash

¿Qué se puede hacer?

La expansión del cultivo de la soja contribuye a llevar todo un ecosistema al borde del colapso, la UE aumenta la demanda de esta materia prima al incrementar su uso en su mezcla de biocombustibles. El Parlamento Europeo ha enviado una fuerte señal en su reciente votación sobre la revisión de la Directiva de Energías Renovables RED II, que junto a la palma la soja no debe ser vista como una materia prima sostenible, y su uso en los biocombustibles debe de eliminarse. 

Desde ECODES, la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (Transport & Environment) y otras muchas organizaciones nacionales, europeas e internacionales hacemos un llamamiento a la Comisión Europea y al Consejo Europeo para que sigan al Parlamento en las negociaciones actuales (trílogo RED III/IV) y apoyen la eliminación inmediata de la soja y la palma de los biocombustibles. 

Para evitar que la soja y la palma sean sustituidas simplemente por otros productos alimentarios, también solicitamos una rápida eliminación de todos los cultivos en los biocombustibles de la Unión Europea, a más tardar en 2030. 

 

 Informe Transport and Environment (ENG)

Más información:

Lucía Rua
Responsable de Proyectos | Project Manager
Área de Políticas Públicas y Gobernanza Climática

Comparte este artículo en redes:
Facebook icon
Twitter icon
LinkedIn icon