“España, por su parte, fue el mayor productor de biodiésel de aceite de palma de la UE en 2020”, señala el nuevo informe de T&E sobre biocombustibles.

El aceite de palma por fin tiene una mala imagen en el ámbito de alimentario y la cosmética. Gracias a la conciencia creciente sobre el tema hemos visto un descenso en su uso a lo largo de la década (de 3 Mt en 2011 a 2,3 Mt en 2020).

Lamentablemente, debido a la política de biocombustibles de la UE se ha impulsado la demanda de biodiésel barato basado en cultivos alimentarios. Desde 2011, el uso de aceite de palma para energía se ha triplicado (hasta llegar a 5,8 Mt en 2020) y durante el año pasado la Unión Europea (UE) utilizó más aceites vegetales importados no sostenibles que en cualquier otro año anterior.

España, por su parte, fue el mayor productor de biodiésel de aceite de palma de la UE en 2020 (utilizando 1,7 millones de toneladas –Mt–), seguida de cerca por los Países Bajos (1,5 Mt) e Italia (1,4 Mt). Casi el 80 % de la materia prima utilizada para la producción de biocombustible de la UE depende de terceros países.

Como se ha expuesto en el ámbito de alimentos y cosmética (por ejemplo, en unas campañas de Greenpeace) el cultivo de aceite de palma y soja está impulsando la destrucción a gran escala de turberas y selvas tropicales, cuales son factores esenciales en la lucha contra el cambio climático. De hecho, según un nuevo informe de Transport and Environment (T&E), se necesitaron 8,4 millones de hectáreas de tierra para todos los biocombustibles basados en cultivos (principalmente de colza, palma, soja y girasol).

Esto daría lugar a una reducción de la absorción de CO2, una pérdida trágica y brutal de la biodiversidad, y un uso de tierras valiosas mientras que la amenaza de la seguridad alimentaria se convierte en un reto mayor ante el cambio climático.

Estamos en un momento clave mientras nos acercamos a la revisión de la DER II. Teniendo en cuenta la primera versión del paquete Fit for 55, la campaña paneuropea #NotInMyTank (#NoEnMiDepósito en España) insta a la UE para que ponga fin inmediatamente al uso de todos los biocombustibles procedentes de cultivos alimentarios, especialmente los de palma y soja, para evitar más deforestación.

Seguir utilizando biocombustibles insostenibles sólo agravaría el problema subyacente.

Para más información contacte con:

Marina Gros

marina.gros@ecodes.org

Sophie Witt

sophie.witt@ecodes.org

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