Los aceites vegetales se utilizan para alimentar nuestros coches a pesar del desabastecimiento y el incremento de los precios de estos productos

En marzo de 2022, la organización Transport and Environment (T&E), de la que ECODES forma parte, lanzó el estudio Food not Fuel (es español, la comida no es combustible). En él, se analizaba la cantidad de trigo y otros cereales que se desperdician para producir biocombustibles, en concreto etanol, mientras países dependientes de las importaciones como Egipto y muchos otros países de África y Oriente Medio luchan por alimentar a su población.

Ahora, y ante la garvedad que está adquiriendo la crisis alimentaria debido en parte a la prolongación de la guerra de Ucrania, T&E da continuidad a este tema poniendo esta vez el foco en la producción de biocombustibles a partir de aceites vegetales, especialmente el de girasol y el de colza.

El 18% de la producción mundial de aceite vegetal se destina al biodiésel. La gran parte de este aceite es apto para el consumo humano. El análisis muestra, basándose en la media de los últimos 5 años, que sólo en Europa se queman cada día más de 17.000 toneladas de aceite de colza y girasol, el equivalente a casi 19 millones de botellas de aceite de cocina.

Ante la crisis alimentaria mundial, debemos hacer todo lo posible para aumentar el suministro. Acabar con la quema de cultivos alimentarios en coches y camiones debe ser una prioridad inmediata. Los responsables políticos tienen todos los instrumentos a su alcance para actuar con urgencia, como la Directiva de Energías Renovables (RED, por sus siglas en inglés) de la UE. Ahora más que nunca, los políticos deben dar prioridad a los alimentos, y no a los combustibles. 

    

Food not fuel: parte dos (ENG)

   

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