Pedimos a los ayuntamientos que impulsen iniciativas como esta, que las regularicen y contribuyan así poco a poco a un cambio de hábitos

Los días sin coches se utilizaron en la década de 1970 cuando el embargo de petróleo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) hizo que los precios se dispararan. En aquella época, diez países europeos introdujeron "los domingos sin coches" con regularidad. Ahora que Europa se prepara para el corte del gas y de petróleo ruso por la invasión de Ucrania, nos enfrentamos de nuevo a la necesidad urgente de reducir la dependencia de los combustibles fósiles del continente. Recomendado además por la Agenda Internacional de la Energía, son una de las formas más sencillas de hacer mella en la demanda de petróleo rápidamente y reducir la dependencia energética.

Sin embargo, aunque este contexto copa la agenda pública y política, no solo sirven para eso. Sirven también para abandonar el hábito de la pereza y la comodidad que hace que nos mueva casi siempre el combustible fósil que quemamos, que consumimos, con el que contribuimos a dañar el clima y el medio ambiente y que luego respiramos a cada paso. Y es que nuestro corazón necesita piernas que se muevan, y el medio ambiente que lo protejamos. Porque siempre nos hemos movido, pero antes dábamos más pasos, muchos más que ahora. Los combustibles fósiles tienen que dejar de ser la energía que nos mueve (y que nos calienta) lo antes posible.

Desde ECODES, en este Día Mundial Sin Coches y como parte de la campaña que venimos realizando durante la Semana Europea de la Movilidad, ponemos el foco en la necesidad de que los ayuntamientos impulsen iniciativas como esta, que las regularicen y contribuyan así poco a poco a un cambio de hábitos que permita avanzar hacia una movilidad sostenible y ciudades limpias, habitables y saludables. Para ello, la transformación del transporte y las políticas de movilidad son el centro del desafío.

Los días sin coches suelen tener lugar en una zona claramente definida (como el centro de la ciudad, las carreteras principales o todo el municipio) y durante un periodo de tiempo determinado de tiempo. Al no requerir la construcción de infraestructuras ni el establecimiento una normativa compleja, pueden aplicarse a muy corto plazo y con un coste bajo.

Es cierto que una reforma ambiciosa del sistema de etiquetado para vehículos de la Dirección General de Tráfico, junto con una implementación coherente de las Zonas de Bajas Emisiones por parte de los principales ayuntamientos españoles, serían dos medidas con un impacto y unos resultados mayores y más beneficios. Puesto que nuestros representantes políticos no tienen tales intenciones hoy en día, organizaciones ambientales como ECODES y muchas otras de la sociedad civil, debemos impulsar y colaborar en iniciativas que, al menos de una forma parcial, contribuyan a lograr los objetivos y compromisos a los que, precisamente, nuestros responsables políticos se han comprometido.

Una nueva investigación de Clean Cities revela que el 62% de los habitantes de 5 grandes ciudades europeas apoyan la idea de un día sin coches a la semana. 

Con más del 70% de la población europea viviendo en zonas urbanas y la movilidad urbana representa 23% de las emisiones totales del transporte de la UE, las ciudades más grandes desempeñan un papel fundamental para ayudar a frenar la adicción de Europa a los combustibles fósiles, luchar contra el cambio climático y proteger la salud a través de la mejora de la calidad del aire. A pesar de que hay ciudades a la vanguardia, todavía queda mucho por hacer. Ojalá días como este sean el germen de medidas que en los próximos años hagan que nos movamos por las calles de nuestras ciudades #SinCalentarMotores. El momento es ahora.

En esta iniciativa participan:

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