Los niños deberían poder ir a la escuela sin verse obligados a respirar la contaminación tóxica del aire o a cruzar calles congestionadas y peligrosas

Estamos en el mes de la vuelta al cole, un periodo de tiempo que se extenderá hasta el próximo verano. Día a tras día son miles los niños y niñas que, o bien solos o con sus familiares, llegan a su escuela para disfrutar de una jornada de aprendizaje, convivencia y juego. Y, a día de hoy, parece eso lo más importante. Sin embargo, otro elemento es clave: el entorno. No es lo mismo un colegio rodeado de calles, trafico, vehículos, ruido, congestión, sin espacios dónde reunirse o jugar en el horario de entrada o de salida. Tampoco uno donde a tres pasos de la puerta principal sólo exista una valla que diga “hasta aquí, pero es por tu seguridad”.

Desde ECODES, como parte de la campaña Clean Cities en la que participamos y que recoge la iniciativa Street For Kids, creemos que este año debe ser un punto de inflexión. Padres, madres, familias y representantes políticos deben apostar por la salud y la sostenibilidad transformando los entornos escolares y la movilidad en el ámbito escolar. Niños y niñas se merecen crecer, aprender y socializar no sólo dentro sino también fuera. Necesitamos una nueva movilidad para ir a clase, que cambie los coches y sus garajes por aparcabicicletas y patinetes, por aceras anchas y verdes, por espacios de convivencia y juego, y facilite llegar allí en transporte público todos los días.

Bajo el marco de la Semana Europea de la Movilidad, promovemos, impulsamos y sensibilizamosr sobre la necesidad de transformar los entornos escolares. Porque queremos que en los colegios y sus alrededores se respire aire limpio, y sean entornos seguros que cuentes con recorridos bien equipados. Por eso, pedimos incluir los colegios en las Zonas de Bajas Emisiones que deberán poner en marcha más de 150 ciudades españoles en el próximo año, y cuyos representantes municipales esperemos sean coherentes y tengan sentido de la responsabilidad al menos para actuar en estas zonas, si no lo son en el resto de la ciudad. Es importante que padres, madres, profesores y familiares lo reclamen en / para sus centros, y se lo exijan a sus alcaldes/as. Protejamos la infancia y vayamos a la escuela #SinCalentarMotores. El momento es ahora.

   

Una calle escolar es una estrategia de cierre vial para restringir el tráfico motorizado y crear zonas para caminar e ir en bicicleta frente a los colegios, por lo menos durante las horas en que se deja y se recoge a los alumnos. Las calles escolares están emergiendo como una intervención sencilla de bajo coste para reducir el uso de vehículos y la contaminación y aumentar la seguridad, además de fomentar los desplazamientos a pie o en bicicleta, a fin de mejorar la salud de la comunidad y la comodidad de los niños y sus familias.

En esta iniciativa participan:

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