Lo que esperamos de la COP30: financiación
Es uno de los temas capitales para asentar la ambición y acción climática, pero también uno de los que más aristas presenta y, por ello, sigue sin tener una respuesta determinante por parte de la comunidad internacional. Pero la dimensión financiera no es solo una cuestión de viabilidad, sino también de solidaridad. Los países menos desarrollados requieren de, al menos, 1 billón de dólares anuales para implementar sus Contribuciones Determinadas Nacionalmente (NDC) y garantizar una transición climática justa. Si no disponen de los medios financieros adecuados, sus planes climáticos no pueden implementarse y la arquitectura global de acción frente al cambio climático pierde credibilidad.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha sido clara al respecto, confirmando que los países desarrollados tienen obligaciones jurídicas vinculantes para proporcionar asistencia financiera, transferencia de tecnología y creación de capacidades a los países vulnerables. Una realidad para la que el Objetivo Colectivo Cuantificado de Financiación (NCQG), adoptado en la COP29, es insuficiente. La cifra de 300.000 millones de dólares anuales hasta 2035 no cubren las necesidades reales. Por tanto, el NCQG actual debe considerarse un punto de partida y no un tope máximo. El modelo de financiación debe ser nuevo, adicional, predecible, concesional y de alta calidad, evitando reproducir la deuda de los países vulnerables.
La Hoja de Ruta de Bakú-Belém debe ser un documento clave para operativizar la implementación del NCQG, y va a requerir reformas, así como la revisión de las condiciones del sistema financiero internacional: Banco Mundial, FMI, bancos multilaterales de desarrollo, arquitectura de deuda, marcos fiscales y marcos comerciales
La movilización de nuevos recursos requerirá también la puesta en marcha de nuevas fuentes de ingresos globales; un ámbito en el que la adopción de sistemas impositivos verdes y finalistas es fundamental. Otra cuestión relevante es la eliminación de las subvenciones y ayudas a los combustibles fósiles. Por último, la financiación climática debe estar directamente vinculada a la transición justa, no solo a la descarbonización. La COP30 ofrece una oportunidad histórica para establecer un Mecanismo Internacional para una Transición Justa, basado en la equidad, las Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas y Capacidades Respectivas (CBDR-RC) y la cooperación internacional.
Temas clave en materia de finanzas climáticas y transición justa
- La financiación sigue siendo el tema clave este año, particularmente al centrarse tanto en la implementación. Se espera ser el centro de las discusiones en la mayoría de los temas negociados.
- El Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG) fijado en Bakú (300.000 millones USD/año hasta 2035) queda muy por debajo de las necesidades reales: al menos 1 billón anual solo para el Sur Global y la financiación sigue siendo inequitativa: predominan los préstamos sobre las subvenciones, lo que genera endeudamiento. Se debería aterrizar una hoja de ruta para su implementación en Belém.
- En paralelo, la COP30 debe avanzar hacia un Mecanismo Internacional para la Transición Justa (BIM) que combine mitigación, adaptación, empleo y equidad territorial. El proceso ha avanzado bien, pero ahora se está cruzando con el debate sobre medidas de mercado (CBAM, Mercosur), que generan fricciones.
Los resultados que esperamos desde ECODES
Desde ECODES seguimos el desarrollo de la cumbre desde Belém elevando recomendaciones políticas en tres planos: internacional, Europa y España.

