La del coranavirus no es una emergencia fácil de resolver. Es una pandemia global que causa un gran daño, de forma especial a los más vulnerables

La del coranavirus no es una emergencia fácil de resolver. El coranavirus es una pandemia global que está causando un gran daño a toda la economía mundial y de forma especial a las personas más vulnerables.

Nuestras posibilidades de minimizar el dolor todo lo posible pasa por que desarrollemos un enorme ejercicio de cooperación entre todos los actores involucrados (gobiernos, empresas, ONGs, ciudadanía, etc.), un enorme ejercicio de unidad en el que seamos capaces de dar la mejor versión de nosotros mismos.

En este momento, desde ECODES, queremos realizar las siguientes peticiones:


1.- Hoy más que nunca es imprescindible que la Unión Europea actúe unida y recupere la confianza de la ciudadanía, muy erosionada por su gestión de la crisis económica del 2008.

En un momento como este la Unión Europea se juega su credibilidad y la confianza de la ciudadanía. Es hora de mostrarse como un actor único y plantear políticas a tal nivel. De poco servirá una Unión Europea que no es capaz de gestionar esta crisis de forma conjunta si deja a cada Estado al albur de sus circunstancias.

Apoyamos totalmente las propuestas que han expresado más de 500 intelectuales y activistas en el manifiesto Una respuesta europea a la amenaza del coronavirus, y queremos insistir en que es fundamental que Europa active todos los mecanismos que tiene en sus manos para hacer frente de forma unida a esta crisis.

Entre otros, la Unión Europea debería ampliar el mecanismo de estabilidad europeo para fortalecer los sistemas de salud europeo y nacionales, crear un activo seguro para financiar medidas de estímulo económico y cohesión social, así como, habiendo asumido las debidas facultades, crear impuestos sobre el carbono, sobre las actividades digitales o las transacciones financieras, entre otros, con objeto de financiar un presupuesto capaz de hacer frente a la pandemia sanitaria y la crisis económica.

2.- La Unión Europea y el gobierno de España deben hacer todo lo necesario para que esta emergencia no dañe irreparablemente la economía de Europa y de España, especialmente la de las PYMES, de los autónomos y del empleo más frágil.

La situación de excepcionalidad sanitaria, pero también económica, exige una respuesta única desde las instituciones españolas y especialmente desde la Unión Europea. Los ciudadanos europeos nos merecemos que la Europa política esté a la altura de las circunstancias.

No podemos volver a caer, como ocurrió en la recesión del 2.008, en el círculo vicioso en el que tras un desplome brusco de la demanda se produce la reducción del crédito a las empresas y finalmente un incremento del paro totalmente inasumible. Por dichas razones la UE y el gobierno español deben garantizar avales y financiación casi ilimitados para el conjunto de la economía, pero principalmente para PYMES y autónomos.

Los países del sur de Europa precisamos con urgencia una flexibilización total de las normas del déficit, pero solo con esto no basta. La UE dispone de mecanismos de estabilidad (MEDE) creados precisamente para estabilizar la economía en situaciones excepcionales. Las enormes consecuencias económicas provocadas por la pandemia no admiten ni parches ni medidas graduales. Los ciudadanos europeos necesitamos que no nos falle Europa. Esta vez no puede ser ni demasiado poco ni demasiado tarde.

3.- Las grandes empresas y a las entidades financieras han de ser corresponsables en estos momentos y deben examinar todo lo que pueden hacer para contribuir a resolver este gran desafío. Tienen un gran poder… y, por tanto, una gran responsabilidad.

Las grandes empresas pueden y deben utilizar su poder y su influencia para aliviar la situación de sus proveedores, de sus empleados, de sus clientes y de la sociedad en su conjunto. El impacto de sus decisiones es enorme en muchos círculos concéntricos alrededor.

Las grandes empresas tienen una gran oportunidad para examinar cuál es su cuota parte de responsabilidad en este gran esfuerzo colectivo y tomar las decisiones adecuadas.

En las grandes crisis las empresas no solo deben ser grandes por tamaño, deben ser grandes porque contribuyen con grandeza al interés común.

4.- También la sociedad civil tiene un gran papel. Los medios de comunicación, entidades sociales, las iglesias y el conjunto de la ciudadanía hemos de propiciar, hoy más que. Nunca, una cultura y un estilo de vida de ayuda mutua, de austeridad voluntaria y de fraternidad planetaria. Un estilo de vida útil para afrontar la emergencia del coronavirus y útil para afrontar la emergencia climática.

Las crisis son oportunidades para realizar cambios que postergamos. La transición hacia una sociedad sostenible exige cambios culturales y de hábitos. Tenemos que cambiar nuestro estilo de vida. Este parón obligado también es una oportunidad para ensayar una austeridad voluntaria, un menor consumo de cosas, una reducción del impacto de nuestros desplazamientos, y hacerlo de forma sostenible, de manera que la transición sea justa y no deje a nadie atrás.

También es una oportunidad para reforzar los lazos de apoyo mutuo, comunitario, la cooperación para buenos fines, la olvidada fraternidad. Las ONGs, los medios de comunicación y las iglesias pueden y deben contribuir a esa nueva cultura de fraternidad planetaria, a la construcción de ese estilo de vida acorde con un mundo sostenible.

5.- Pedimos a toda la sociedad que no olvide la Gran Emergencia que todavía no hemos abordado con la seriedad necesaria: la emergencia climática. Como estamos viendo en estos días, la postergación de las decisiones necesarias hoy implica más dolor mañana.

La emergencia del coronavirus no mengua la emergencia climática. En las dos emergencias estamos viendo que necesitamos movilización global de voluntades, que los Estados sólo no pueden, que los problemas globales se resuelven globalmente, que tenemos que desarrollar un sentimiento de pertenencia a una ciudadanía global.

Tenemos que concentrar nuestros esfuerzos en superar la emergencia del coronavirus, vencerlo, y al hacerlo acumular la confianza de que sabemos y podemos resolver desafíos comunes en común.

Si en la crisis actuamos con grandeza y no mezquinamente, si cooperamos, si nos unimos, si nos ofrecemos con generosidad a los otros… resolveremos el enorme desafío y saldremos fortalecidos, mejores.

Nuestra fundación procurará estar a la altura de sus peticiones. Con esperanza y determinación.

Es hora de hacernos la pregunta adecuada:

¿Qué puedo hacer yo, qué podemos hacer nosotros, por la humanidad?




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