Depurar el agua y las responsabilidades, dos obligaciones

Jueves 08 de Febrero de 2018
  • Aragón necesita un nuevo Plan de Saneamiento y Depuración que parta de las necesidades reales, que se elabore con la participación de los municipios y de las entidades sociales y que garantice la viabilidad y la sostenibilidad económica, social y ambiental.
  • Desde Ecodes proponemos que este tipo de inversiones cuenten con una evaluación previa de su retorno económico, social y ambiental, como forma de garantizar su viabilidad.
 
La polémica surgida en torno al impuesto de contaminación de las aguas en Aragón – ICA- alberga dos debates de distinta naturaleza pero que se encuentran relacionados. Por un lado, la necesidad de financiar, vía impuestos, una acción indispensable para la buena calidad del agua y de los ríos, como es la depuración. Y por otro, que esa depuración se haya realizado mediante un Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración a todas las luces insostenible.
 
Desde Ecodes creemos que ambos debates deben abordarse, una vez más, desde el diálogo y la negociación, apostando por la transparencia. Aragón ha sido, en varias ocasiones en su historia, un referente en las políticas innovadoras de agua. Ahora, tras la crisis y conflictos suscitados, también debemos hacer un esfuerzo para construir entre todos, las instituciones y la sociedad civil, la mejor propuesta para garantizar el buen estado ecológico de los ríos.
 
Por otro lado, queda pendiente de resolver la crítica de fondo que se lanza desde los colectivos sociales, relativa  al Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración aprobado por Decreto 107/2009 y cuya revisión, prevista para el año 2015 según el artículo 54 de la Ley 10/2014 de 27 de noviembre de Aguas y Ríos de Aragón, no se ha realizado, pese a que la propia Cámara de cuentas de Aragón en una de sus recomendaciones establecía la necesidad de revisar urgentemente los objetivos y programación del Plan de 2009 por inviable y sobredimensionado. 
 
Como es de sobra conocido, el Plan aragonés de saneamiento y depuración ha generado enormes problemas a la hora de plantear depuradoras altamente costosas en pequeños municipios. Obras claramente sobredimensionadas para las necesidades reales, tecnologías caras e innecesarias, y procedimientos poco transparentes, han llevado a llamar la atención a la Cámara de Cuentas de Aragón -que recomienda revisar aspectos sustantivos del plan- y a la creación de una comisión de investigación en el seno de las Cortes de Aragón, cuyos trabajos comenzaron recientemente.
 
Desde Ecodes creemos que es imprescindible contar con un nuevo Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración que parta de las necesidades reales, que se elabore con la participación de los municipios y de las entidades sociales y que garantice la viabilidad y la sostenibilidad económica, social y ambiental. Para ello, deberían incluirse análisis previos del retorno económico, social y ambiental de cada una de estas inversiones, tal como se hace en otro tipo de infraestructuras, y como se está empezando a hacer también en inversiones relacionadas con el ciclo del agua.
 
La amplia movilización social generada constituye una oportunidad para que Aragón se dote de un instrumento financiero para garantizar el buen estado ecológico de nuestros ríos, que no debemos desaprovechar. Y en la misma línea, el debate abierto en el seno de las Cortes de Aragón puede suponer una oportunidad para aprender de los errores anteriores y depurar responsabilidades para diseñar un nuevo modelo que nos ayude a depurar mejor nuestras aguas.
 
 
Para más información:
 
Cristina Monge
Directora  de Conversaciones
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Chus Sanz
Responsable Programa Aragón
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