David Esteller: Cada año se desperdician en España 7,7 millones de toneladas de comida

Viernes 31 de Mayo de 2019

Este miércoles 5 de junio tendrá lugar la sexta conferencia del ciclo dedicado al “Aprovechamiento Alimentario”, organizada por ECODES conjuntamente con la Academia Aragonesa de Gastronomía y la Dirección General de Consumidores y Usuarios del Gobierno de Aragón, donde participará David Esteller para presentar la iniciativa “La Alimentación no tiene desperdicio”.

David Esteller es actualmente responsable del proyecto contra el Desperdicio Alimentario de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC). Es una de las mayores asociaciones empresariales del país y la única que reúne a todos los agentes de la cadena de valor, desde productores y fabricantes, a operadores logísticos y distribuidores. David ha desarrollado su carrera profesional en AECOC como Responsable de Implantación en Sistemas de Identificación Automática, coordinando los procesos de implantación de los sistemas GS1 en las empresas.

La conferencia tendrá lugar el 5 de junio a las 19:30 horas en el Ámbito Cultural del Corte Inglés de Zaragoza (Paseo Independencia 11).

 

A través del proyecto “La Alimentación no tiene desperdicio”, ¿qué prácticas habéis puesto en marcha desde AECOC para frenar el desperdicio alimentario?

“La Alimentación no tiene desperdicio” es una iniciativa de colaboración para reducir el desperdicio alimentario. El proyecto tiene tres objetivos principales:

– Establecer prácticas de prevención y eficiencia a lo largo de toda la cadena alimentaria, que consigan una reducción de los desperdicios

– Maximizar el aprovechamiento del excedente producido a lo largo de las diferentes fases de la cadena de valor (redistribución, reutilización y reciclado)

– Sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre este problema y la necesidad de reducir el desperdicio alimentario.

La iniciativa cuenta con el apoyo de más de 470 empresas fabricantes y distribuidoras del sector del gran consumo, operadores logísticos y de transporte, asociaciones empresariales, organizaciones de consumidores, instituciones, y está coordinada desde AECOC.

Esta campaña quiere dar a conocer los esfuerzos que las empresas realizan para evitar el desperdicio alimentario e impulsar mejores prácticas de colaboración con el fin de ir disminuyendo el problema.  Cada año se desperdician en España 7,7 millones de toneladas de comida. Por ello, “La alimentación no tiene desperdicio” quiere concienciar al consumidor de la problemática que supone el desperdicio a nivel global, y hacerle partícipe en la iniciativa fomentando su colaboración para reducir el desperdicio que genera cada uno a nivel personal.
 

¿Hay alguna fase de la cadena alimentaria en la que haya que prestar mayor atención para prevenir el desperdicio? (sector agrícola, industria, distribución…)

No podemos hablar de un eslabón en concreto, puesto que cada uno de ellos tiene sus particularidades y su conocimiento específico de lo que entiende por desperdicio.

Si atendemos a las encuestas, son los extremos de la cadena los que generan mayor desperdicio. No obstante, los eslabones intermedios pueden ayudar a reducir estas cifras que se dan en las puntas de la cadena. Hay que establecer estrategias específicas en cada eslabón e incluso específicas en cada empresa.
 

¿Qué sucede generalmente con el excedente alimentario? ¿Se reutilizan aquellos alimentos que se desechan para el consumo humano?

Hay que tener en cuenta que todo lo que se “tira” se pierde. No produce ningún tipo de rentabilidad, por lo que todos buscamos el máximo aprovechamiento de las inversiones que realizamos a la hora de fabricar los productos. Esto quiere decir que se busca siempre la máxima rentabilidad.
 

¿Cuáles son los usos alternativos que promueven el aprovechamiento de alimentos? ¿Qué no estamos haciendo, y es fundamental, para conseguirlo?

Siguiendo la pirámide de aprovechamiento de la FAO, el primer paso siempre es la prevención. Si esta no es suficiente y se producen excedentes aptos para el consumo humano, se destinan estos productos a este fin mediante donaciones a entidades beneficiarias (Bancos de alimentos, cruz roja…) Si no son aptos para este fin, seguimos con una jerarquía que va desde la alimentación animal al reaprovechamiento energético, búsqueda de usos alternativos… Siempre con el fin de que este producto no llegue al vertedero y con ello provoque efectos no deseados en el medio ambiente.
 

Una parte muy importante del desperdicio alimentario se produce en los hogares, ¿cómo trabajáis para concienciar al consumidor?

El aprovechamiento en los hogares o mejor dicho, la falta de aprovechamiento, se da por múltiples causas que van desde el desconocimiento (no sabemos cómo aprovechar esos excedentes que tenemos en casa) el modo de vida (las prisas, el poco tiempo que queremos invertir en la cocina a causa de la dedicación al trabajo) el poco valor que se le da al alimento o la falta de concienciación y cultura del reaprovechamiento.

Desde AECOC hemos coordinado una campaña, la Semana contra el desperdicio alimentario, en la que las empresas líderes de la distribución y la industria alimentaria, compañías de restauración, organizaciones del sector primario y de consumidores, con el apoyo del resto de asociaciones que representan a las empresas del sector, unieron esfuerzos del 24 al 30 de septiembre de 2018. Durante la "1ª Semana contra el Desperdicio Alimentario” se llevó a cabo en todo el país una serie de acciones comunes de concienciación de cara a los consumidores.

Este año repetiremos con la 2ª Semana que se realizará entre el 23 y el 29 de septiembre en la que una vez más uniremos esfuerzos para mentalizar al consumidor de la importancia que tiene el aprovechamiento de los alimentos.
 

¿Y qué recomendaciones hacéis para que el consumidor aproveche al máximo los alimentos en el hogar?

Muchísimas. Todas compartidas por asociaciones de consumidores, empresas fabricantes y distribuidores, organismos…  Van desde planificar los menús para conocer las necesidades reales a la hora de adquirir los productos, organización de nevera y armarios con los productos que tengan las fechas más próximas más a la vista, usar el congelador o emplear los excedentes en recetas creativas (unas sobras de pollo no tienen por qué ser siempre croquetas o empanadillas, pueden ir a ensaladas, alegrar macarrones, completar unos bolouvants, usarse en una lasaña…)

 
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