El tema del consumo tiene que estar en cualquier estrategia transformadora

Miércoles 03 de Octubre de 2007
La revista trimestral Opcionses de las pocas publicaciones del Estado español centrada en la investigación independiente sobre consumo, desde una perspectiva transformadora. Ahora cumple cinco años.

ENTREVISTA: REVISTA ‘OPCIONS’, CINCO AÑOS INVESTIGANDO EL CONSUMO

Dedicada a la información y reflexión, esta revista atípica en su estructura acaba de cumplir cinco años. Todo un logro para una apuesta que, mucho más allá de la publicación, busca cambiar los patrones de vida. Editada por el colectivo CRIC -siete personas y una red de colaboradores-, cada número se centra en un producto -los lácteos, el agua, etc.- tomado como vehículo para adentrarse en un apartado de la realidad para, desde la defensa de un consumo consciente y transformador, intentar explicar cómo funciona en relación a los ciudadanos. Todo ello acompañado de propuestas desde lo concreto. A través del CRIC también realizan talleres, charlas y van surgiendo colaboraciones con audiovisuales, teatro y campañas. Aprovechamos la ocasión del aniversario para entrevistar a Álvaro Porro González y hacer balance del proyecto, que entra de lleno en el amplio espacio de la economía social.

DIAGONAL: ¿Se puede cambiar el mundo desde el consumo?

ÁLVARO PORRO GONZÁLEZ: Nosotros le damos la vuelta a la pregunta, ¿podemos transformar significativamente nuestra sociedad sin transformar el consumo? Creemos que viendo cómo funcionan las cosas, los fenómenos sociales y ecológicos a nuestro alrededor, nuestras dinámicas de vida y precariedad, relaciones sociales, sistemas de valores... el tema del consumo tiene que estar en cualquier estrategia o planteamiento transformador. Más que cambiar el mundo desde el consumo se trata de evitar que el consumo siga transformando nuestras vidas, pueblos, barrios. No se trata de ensalzar el poder del consumidor sino la debilidad del consumismo. La propuesta no se centra en comprar más productos de comercio justo o ecológicos para tener un mundo sostenible y un mercado internacional más ‘justo’, probablemente por si sólo eso nunca transformará estructuras que es al final donde reside el quid. La idea es replantearse y experimentar con cosas muy básicas pero que abren puertas. Si cómo comemos es un reflejo de cómo vivimos, nos lanzamos preguntas: ¿queremos comer así? ¿queremos vivir así?

D.: ¿Qué papel desempeña el ámbito de la producción?

A.P.G.: No se trata de darle importancia al consumo sino hacer que la espiral trabajo-producción-consumo pierda parte de su lógica en nuestras vidas. Vemos que mucho del poder dentro de la cadena de valor económica se ha desplazado desde la producción a la distribución y la comercialización, precisamente porque es el que está antes del consumidor. Hoy en día el problema no es producir, es vender, por tanto el que tenga el acceso a los que compran, los consumidores, es el que tiene la sartén por el mango. Nuestras preferencias son moldeadas por unos valores culturales hegemónicos, una ‘información’ accesible, unos condicionantes estructurales, nuestras propias características a nivel de percepción o análisis... La lucha política busca cambiar esos condicionantes estructurales pero hemos de trabajar también sobre los otros elementos. Y es ahí donde entramos.

Cinco años de experiencia

D.: ¿Cómo valoráis los cinco años de experiencia?

A.P.: En el plano concreto del consumo consciente nos vemos como exploradores de un campo nuevo con lo de apasionante y dificultoso que eso tiene, digamos que nos reinventamos permanentemente y vamos creando un camino. Respecto al panorama general del consumo consciente, al ser un lugar común de moda hay una cierta sensación de que el tema se extiende, hay bastante ruido y en muchas ocasiones la materialización de toda esta sensibilidad hacia el tema es frívola: “contamino pero planto un árbol”. Sin embargo, esta receptividad no deja de ser síntoma de que hay una creciente sensación de que esto tiene poco sentido y hay ganas de experimentar por nuevos caminos, que ya es algo.

D.: ¿Cómo valoráis la capacidad de los espacios alternativos, como el creciente mundo de la economía social, de la agroecología, de las cooperativas, para alterar los patrones de vida, la cotidianidad...

A.P.G.: Si miramos el peso proporcional de los espacios alternativos sobre el total de la sociedad, la capacidad transformadora no es ni mencionable. Pero si los vemos como espacios simbólicos de ebullición de ideas, prácticas, valores... de los que por goteo se va drenando algo al resto de la sociedad, en ese caso sí juegan un cierto papel. Lo que está claro es que en esos procesos donde trascendemos a nuestro microentorno, lo que tenemos entre manos sufre ciertas metamorfosis que pueden no gustarnos, pero “bienvenidos a la realidad”, que éste no es el mundo de la ideas.

D.: ¿Qué perspectivas de futuros tenéis en Opcions?

A.P.G.: Una de las necesidades y próximos escalones del proceso es materializar cierta conciencia propia dentro del movimiento de movimientos y Opcions puede aportar algo. De todas formas, yo veo que los cambios más masivos en formas de vida y consumo vendrán cuando la crisis (energética, ecológica, climática, financiera...) dé coletazos fuertes. Estos cambios vendrán con la inercia de salir adelante y no tanto como decisiones ideológicas, pero el camino recorrido hasta entonces en la creación de herramientas, experiencias, valores, discurso... será camino recorrido y muy valioso en un determinado momento.

 
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