La contaminación del tráfico mata

Jueves 07 de Abril de 2011

La contaminación del aire que respiramos en la mayoría de ciudades europeas provoca numerosas enfermedades y, por hacer una comparación, más infartos que la cocaína o el alcohol. Estos datos provienen de un estudio publicado en la revista “The Lancet” y realizado por expertos de las universidades belgas de Hasselt y Leuven.

 

Fuente: ladyverd.com

El informe es el resultado del análisis de 36 estudios para evaluar el riesgo de sufrir un infarto relacionado con determinados factores o comportamientos. Por ejemplo, el riesgo de sufrir un infarto se multiplica por 1,05 debido a la exposición a la contaminación del tráfico; por 23 debido al consumo de cocaína y por 3 si se consume alcohol. El hecho de que la contaminación provoque más infartos de la cocaína reside en que el número de personas expuestas a la contaminación es muy superior al número de consumidores de cocaína o de alcohol. Los estudios muestran que un 12% de los infartos registrados se debe al tráfico y a la contaminación del aire, mientras que los relacionados con el consumo de cocaína sólo alcanzan el 1%.

Por otro lado, el estudio Aphekom, llevado a cabo por el Instituto de alerta sanitaria francés y publicado recientemente, muestra que la esperanza de vida podría aumentar hasta 22 meses en personas mayores de 30 años si los niveles de PM2,5 (partículas finas de 2,5 micrómetros de diámetro) no superaran una densidad de 10ug/m3, valor umbral establecido por la OMS. Una reducción de esta magnitud en los niveles de densidad de partículas en el aire que respiramos propiciaría un ahorro económico de 31.5 millardos de euros. Este ahorro se lograría gracias a la disminución del gasto sanitario en el absentismo laboral y en los costes asociados a la pérdida de bienestar y al descenso de la esperanza y calidad de vida.

El estudio Aphekom también ha demostrado que vivir en zonas de alta densidad de tráfico de automóviles podría ser la causa de aproximadamente un 15% de casos de asma en niños. Según los resultados del estudio, "la legislación europea dirigida a reducir los niveles de azufre en los combustibles ha logrado una importante y constante reducción de los niveles de dióxido de azufre en el aire que respiramos. Esta medida y sus resultados permitieron evitar más de 2.200 muertes prematuras, cuyo coste se estima en 192 millones de euros en las 20 ciudades en las que se llevó a cabo el estudio".

Son ya numerosos los estudios que han demostrado la nocividad de la contaminación generada por el tráfico de automóviles en el centro de las ciudades. Las posibles soluciones son de sobra conocidas: incremento de usuarios del transporte público, creación de infraestructuras para las bicicletas, implantación de sistemas de coche compartido en las empresas etc. Reducir la contaminación en las ciudades, además de salvar vidas y aumentar la calidad de vida de los ciudadanos, contribuye a un importante ahorro económico. Con estos datos en la mano, resulta aún más chocante la pasividad de las autoridades en muchas ciudades o, en muchos casos, la falta de iniciativas para llevar a cabo programas destinados a limpiar el aire y hacer la vida más saludable en las ciudades y pueblos. Existen numerosos ejemplos de ciudades que, una vez han llevado a cabo proyectos de movilidad y construido infraestructuras para fomentar alternativas al automóvil particular, están viendo cómo se cumplen las expectativas.

En la mayoría de las ciudades, es urgente que se implante una reglamentación eficaz para frenar el deterioro ambiental que provoca el tráfico automovilístico. Además de los factores sanitarios y económicos arriba mencionados, la inminente escasez de petróleo hace aún más necesaria la adopción de este tipo de medidas.

El proyecto Aphekom (Improving Knowledge and Communication for Decision Making on Air Pollution and Health in Europe) pone a disposición de los responsables políticos los resultados de sus estudios para ayudarles a elaborar unas políticas eficaces en el ámbito local, nacional y europeo. Además, Aphekom ofrece a los profesionales de la sanidad los elementos necesarios para aconsejar a las personas más vulnerables y al conjunto de los ciudadanos sobre cómo proteger mejor su salud.


Fuente

Estudio completo en Inglés

 
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