La Organización Marítima Internacional aprueba el área de control de emisiones más grande del mundo
El Comité de Protección del Medio Marino (MEPC) de la Organización Marítima Internacional (OMI) de las Naciones Unidas adoptó el 1 de mayo un área de control de emisiones (ECA) en el Atlántico nororiental, que entrará en vigor en septiembre de 2027.
En este momento político en el que el sistema de trabajo multilateral está constantemente cuestionado, es una gran victoria haber conseguido la adopción de esta zona marítima con emisiones reguladas que se extiende desde Portugal hasta Groenlandia, pasando por España, Gran Bretaña e Irlanda, tras no haberse logrado su adopción durante una turbulenta reunión de la OMI el pasado mes de octubre.
La ECA del Atlántico ampliará significativamente los beneficios socioeconómicos, medioambientales y para la salud de un gran número de comunidades costeras, así como de los hábitats marinos, costeros y terrestres y de la fauna y flora silvestres a lo largo de la región del Atlántico nororiental y por eso, desde ECODES, llevamos años trabajando para poder implementarla y asegurar este gran paso para las personas que habitan en las zonas costeras y para el planeta en general. Lola Berna, responsable de transporte marítimo de ECODES, destaca que:
«España se beneficiará de este área que conectará las ECA existentes en el mar del Norte y el mar Báltico, así como las aguas del Ártico canadiense y la ZEE noruega, recientemente incorporadas, con la SECA del Mediterráneo en el sur, que también afecta a las aguas españolas. Para aumentar el beneficio que estas áreas suponen para las comunidades costeras, es necesario incluir las Islas Canarias, así como las islas portuguesas de Madeira y las Azores, además de garantizar la igualdad de condiciones económicas».
«Hoy es un día histórico en la reducción de la contaminación atmosférica procedente de los buques, pero también es una victoria para el clima», afirma Sönke Diesener, experto en transporte marítimo de NABU. «Además de limpiar el aire, las ECA también tienen un beneficio notable para el clima: los combustibles de alta calidad reducen la formación de ozono troposférico e impulsan la eficiencia energética, lo que provoca una reducción del consumo de combustible y, por lo tanto, de las emisiones de CO2. El aumento de los costes de las operaciones con combustibles fósiles más contaminantes también contribuye a fomentar la adopción de tecnologías de descarbonización».
Esta ECA tendrá el beneficio adicional de reducir las emisiones de carbono negro (hollín) de los buques que cambien a combustibles destilados más limpios, como afirma el Dr. Kåre Press-Kristensen, asesor sénior de Green Global Future, una figura clave para involucrar a Groenlandia en el proceso de las ECA en la OMI: «Además de ser muy perjudicial para la salud pública, el hollín es la razón principal por la que el Ártico se está calentando cuatro veces más rápido que el resto del mundo: el hollín se deposita sobre el hielo y lo oscurece, lo que aumenta la absorción de la luz solar y provoca el calentamiento y el derretimiento del hielo. La ECA es extremadamente importante para proteger el frágil medio ambiente y las sociedades de Groenlandia».
Se trata, sin duda, de una gran victoria para las comunidades costeras e indígenas y para el medio marino desde Portugal hasta Groenlandia, pero también de una oportunidad para mirar hacia el futuro y subsanar las deficiencias, como señala Carolina Silva, responsable de políticas marítimas en ZERO.
«Las ECA pueden ser una de las herramientas más eficaces de que disponen los Estados miembros de la OMI para hacer frente a la contaminación atmosférica procedente de los buques, pero es importante que sigan siendo lo más eficaces y respetuosas con el medio ambiente posible», indica la Dra. Liudmila Osipova, responsable técnica del informe de evaluación de impacto presentado a la OMI. «Aunque esta nueva ECA abarca una amplia zona con ecosistemas muy diversos, cumple todos los criterios de designación del Anexo 6 del Convenio MARPOL y el estudio de evaluación de impacto tuvo en cuenta todos los ecosistemas de las zonas. Sin embargo, aún se necesitan medidas adicionales para aprovechar todo su potencial, en particular la prohibición de los depuradores, que siguen estando permitidos a pesar de las graves preocupaciones sobre la contaminación atmosférica y acuática. Nuestra investigación muestra que la prohibición de los depuradores podría reducir las emisiones de carbono negro en más de un 30 % en la ECA del Atlántico y evitar al menos 300 muertes prematuras para 2050. Estas prohibiciones ya se han introducido en países como Dinamarca, Finlandia y Suecia».
«La adopción de esta nueva área de control de emisiones en el Atlántico nororiental es un hito significativo y bienvenido para reducir el impacto de las emisiones de óxido de azufre (SOx) y óxido de nitrógeno (NOx) del transporte marítimo en el Ártico. Es frustrante que, a pesar de los esfuerzos de un gran número de Estados miembros de la OMI por reducir la contaminación atmosférica del transporte marítimo, un país, Rusia, cuyas aguas ni siquiera están incluidas dentro de los límites de la ECA, haya indicado que no cumplirá los requisitos. Ahora es imperativo que esta nueva ECA se complemente con una normativa de la OMI destinada a limitar directamente las emisiones de carbono negro, que tienen un impacto desproporcionado en el Ártico», concluye la Dra. Sian Prior, asesora principal de la Clean Arctic Alliance, ya que «dado que las partículas de carbono negro se transportan en la atmósfera, se necesita una normativa sobre combustibles polares que se aplique en todo el Ártico en su conjunto y no solo en aquellas zonas donde cabe esperar la presencia de hielo marino o glaciar».
Más información:
Portavoz:
Lola Berna, responsable de transporte marítimo de ECODES
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