Un paso atrás que pone en riesgo la salud de las personas y del planeta: Europa frena la transición a coches no contaminantes para 2035
La propuesta de la Comisión Europea de revertir la eliminación gradual de la venta de vehículos de combustión para 2035, dada ayer a conocer, supone dar un paso atrás en la protección de la salud de la ciudadanía y del planeta al anteponer la visión cortoplacista de la industria a los objetivos económicos y climáticos de la Unión Europea. Se trata de una decisión que desincentivará de forma contundente la inversión pública y privada, y la fabricación y venta de vehículos eléctricos, con consecuencias directas en la competitividad de la industria española y europea y la generación de empleo.
De modo más concreto, desde ECODES realizamos las siguientes apreciaciones:
- En un contexto de alta competencia por parte de los fabricantes asiáticos, esta decisión demuestra una visión corta de miras por parte de la industria y de algunos países, como Italia o Alemania. Invertir en la descarbonización del transporte y avanzar en la electrificación fortalece la resiliencia del sector automovilístico al tiempo que contribuye a la independencia y seguridad de Europa en términos económicos, ambientales, energéticos y sociales, además de mejorar su competitividad a largo plazo.
- Esta decisión no solo pone en peligro el futuro de la industria europea, sino que también amenaza la generación de empleos en el medio y largo plazo: la marcha atrás en el compromiso de alcanzar las cero emisiones en nuevos vehículos ligeros para 2035 podría comprometer hasta 1,1 millones de empleos en todo el continente, según la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente.
- La contaminación atmosférica, especialmente la provocada por el tráfico rodado basado en combustibles fósiles, es responsable cada año de cientos de miles de muertes prematuras en Europa y de una carga significativa de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y neurológicas. Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, solo en España, se estiman más de 30.000 muertes prematuras anuales. Desde ECODES consideramos que el camino que la Comisión Europea y Europa está adoptando actualmente significa poner en peligro la salud de las personas.
- En un momento en que la ciencia y las evidencias de la emergencia climática exigen reafirmar el límite del 1,5 ℃, esta medida nos aleja del objetivo de neutralidad para 2050, rebajando la ambición de las medidas de adaptación y mitigación climática y lanzando un mensaje confuso tanto a la industria como a la ciudadanía. Actualmente, el sector del transporte es el único que continúa incrementando sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero año tras año, suponiendo, tanto a nivel europeo como nacional, más de ¼ del total.
- La propuesta también incluye la concesión de créditos a los fabricantes por los biocombustibles avanzados y los combustibles sintéticos. En este sentido, desde ECODES recordamos que los biocombustibles y los combustibles sintéticos deben reservarse para aquellos sectores de difícil electrificación, como la aviación, el transporte marítimo o ciertos procesos industriales. Esta decisión hipoteca la descarbonización de estos sistemas de transporte debido a su escasez e impacto ambiental. Están muy lejos de ser una solución en el transporte rodado, donde solo la electrificación es la alternativa más eficiente a los combustibles fósiles.
- A pesar del retroceso europeo, desde ECODES valoramos positivamente el trabajo y la posición defendida por el Gobierno de España ante Europa y la Comisión Europea para no desregular ni flexibilizar el objetivo del 2035. Reconocemos la defensa de la necesaria transición verde y justa que nuestro país impulsa, y apreciamos que el nivel de ambición se mantenga en iniciativas nacionales como el Plan Auto, recientemente presentado, y que en el que el sector ha imprimido una visión que a nivel europeo ha decidido revocar.
Por todo ello, y en un momento en que la economía, la sociedad y el clima nos exigen elevar nuestra ambición, desde ECODES concluimos que esta decisión supone un grave retroceso que, además, pone en riesgo la credibilidad de Europa ante vaivenes regulatorios por satisfacer intereses sectoriales por encima del bien común.
Más información:
Helena Vizcay
Directora de Comunicación
helena.vizcay@ecodes.org
Cristian Quílez
Responsable de Transporte y Movilidad
cristian.quilez@ecodes.org
