Una delegación de ECODES se desplaza a Belém para seguir los avances de la COP30
En un escenario internacional marcado por la fragmentación geopolítica y con el décimo aniversario del Acuerdo de París de fondo, la ciudad brasileña de Belém acogerá, entre los días 10 y 21 de noviembre, la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) bajo una expectativa clara: pasar del compromiso a la implementación en materia de acción climática. Un objetivo al que contribuirá la delegación de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) que va a participar en este encuentro en su papel como observadores de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
A pesar de los avances logrados en las últimas negociaciones, sigue estando amenazado el límite de que la temperatura global de la tierra no aumente más de 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales a final de siglo -límite de seguridad establecido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés)-. En este sentido, las emisiones de gases de efecto invernadero globales alcanzaron un nuevo máximo en 2024, pero los planes de reducción que los países establecen en sus hojas de ruta (Contribución Determinada a Nivel Nacional o NDC, por sus siglas en inglés) llevan a un calentamiento muy por encima del límite marcado por la ciencia. Según el 2024 NDC Synthesis Report, si todos los países cumplen sus NDC actuales con objetivos a 2030, la reducción de emisiones en 2050 sería compatible con un escenario de 2 °C. Para lograr el 1,5 ºC, las emisiones globales deberían reducirse casi a la mitad antes de 2030 y alcanzar las emisiones netas cero hacia 2050. La cumbre de Belén debe ser contundente en este punto, y exigir a los Estados que basen sus políticas climáticas en la mejor ciencia disponible, sin diluir la evidencia ni la ambición.
Cuatro temas clave sobre los que pivotará la negociación
Además de alinear los objetivos de cada una de las Partes o países con el global del 1, 5º C y con la transición justa y su mecanismo en el telón de fondo, la COP30 debe suponer la oportunidad final para avanzar en cuatro temas claves: la mitigación, la adaptación, la financiación y el propio proceso de negociación.
Uno de los principales puntos de debate en materia de mitigación girará en torno a los combustibles fósiles, donde no hay consenso en torno a si se debe abogar por una reducción gradual del uso de estos o si se debe exigir de forma contundente su eliminación. En este sentido, cabe recordar que la Corte Internacional de Justicia, en su Opinión Consultiva de 2025, reafirmó que la eliminación rápida y equitativa de los combustibles fósiles es una obligación jurídica y moral derivada del Acuerdo de París.
La adaptación será otro de los grandes temas de esta cumbre: de ella deberá salir una vinculación entre los indicadores del Marco de Resiliencia Climática de Emiratos y los Planes Nacionales de Adaptación, además de con los Informes Bienales de Transparencia. Asimismo, se deberá acordar una nueva meta de financiación para la adaptación que, junto con la implementación del Fondo de Pérdidas y Daños, es uno de los puntos en los que apenas se ha avanzado desde la cumbre de Dubái de 2023.
Precisamente la financiación será uno de los mayores asuntos a resolver en Belém, ya que el Nuevo Objetivo Colectivo Cualificado fijado en Bakú – 300 000 millones USD/año hasta 2035) queda muy debajo de las necesidades reales. Además, predominan los préstamos sobre las subvenciones, lo que genera endeudamiento para los países del Sur Global, que paradójicamente son quienes contribuyen en menor medida a la emergencia climática, pero quienes sufren sus efectos con mayor virulencia.
Finalmente, el propio proceso de negociación y la estructura de la Agenda Global de Acción Climática tendrán un protagonismo inusual. En la COP30 se presentará el nuevo plan de acción para los próximos cinco años y, por primera vez desde la COP26 en Glasgow, la sociedad civil tendrá un mayor espacio para incidir en las negociaciones gracias a la Cumbre de los Pueblos de Belém.
“Ante la cumbre del clima de Belém, desde ECODES hacemos un llamado a la responsabilidad no solo de los Estados sino también de toda la sociedad civil organizada que participaremos en ella. Urge acelerar la acción climática justa, teniendo en cuenta el conocimiento científico como base de actuación y garantizando la transparencia y el refuerzo de la confianza internacional como eje fundamental del multilateralismo. Belém debe servirnos para reflotar el espíritu del Acuerdo de París y, en su décimo aniversario, avanzar en una implementación que nos acerque sin vacilaciones al límite del 1, 5º C”, concluye Pablo Barrenechea, director de Clima y Mercado de la Sostenibilidad en ECODES.
