esPosible nº 12 - Enero 2011
En este recorrido por integrar de manera cada vez más eficientes prácticas que garanticen la conservación ambiental y que impulsen el desarrollo al que la gente tiene derecho se está llevando a cabo un modelo de “custodia ambiental”. Se trata de un acuerdo voluntario del propietario del territorio por el que se compromete a manejar su propiedad desde un enfoque de conservación lo cual, obviamente, le va a obligar a determinadas restricciones y exigencias en el manejo de su tierra. Este acuerdo se firma entre el propietario y la “entidad de custodia” que, en cierto sentido, respalda y da fe pública de la existencia de ese compromiso.