esPosible nº 26 - Abril 2012
Los desafíos a los que nos enfrentamos en el siglo XXI exigen una mirada de largo plazo y un enfoque global. La mera interacción de los estados ya no es suficiente, precisamos una sociedad-mundo activa, una diplomacia cívica que empuje la gobernanza global que los tiempos exigen. En esa movilización la Cumbre de la Tierra de Río+20 puede y debe ser un hito. Y ante él tenemos varias convicciones: la gravedad de la múltiple crisis que vivimos no puede ser resuelta de forma aislada por un solo sector social y es preciso construir una nueva economía, una economía real, al servicio de las personas, que integre con claridad los imperativos medioambientales, inclusiva y responsable.