Análisis y herramientas para la acción climática del sector sanitario

La Organización Mundial de la Salud ha señalado la crisis climática es “inequívocamente” una crisis sanitaria[1]. El cambio climático presenta una serie de impactos significativos en la salud global, incluyendo lesiones, muertes y desplazamientos migratorios debido a fenómenos climáticos extremos, así como problemas respiratorios y cardiovasculares causados por la contaminación del aire. Se prevé también un impacto en la seguridad alimentaria y la propagación de enfermedades transmitidas por vectores debido al incremento de las temperaturas. Estos efectos requieren medidas urgentes de mitigación y adaptación.
Ante estos desafíos, la Agenda de Acción Climática Global representa un esfuerzo coordinado a nivel internacional para abordar las problemáticas derivadas del cambio climático. En los últimos años, la salud ha emergido como una preocupación central en las discusiones de las Cumbres del Clima, dado que los efectos del cambio climático tienen implicaciones cada vez más significativas en la salud de la población. Esta creciente preocupación ha impulsado la integración de la salud en la agenda climática global, promoviendo políticas y acciones para proteger y promover la salud pública. Un ejemplo destacado de este impulso es la Declaración de la COP28 sobre Clima y Salud.
Por su parte, el sector sanitario tiene un impacto significativo en las emisiones de GEI que contribuyen al cambio climático. Los centros sanitarios, al consumir grandes cantidades de recursos y energía, generan una cantidad considerable de estas emisiones. Según la organización Salud Sin Daño (HCWH, por sus siglas en inglés), el sector de la salud es uno de los principales responsables de la crisis climática, representando el 4,4% de las emisiones globales netas. De hecho, si el sector de la salud se considerara un país, ocuparía el quinto lugar en la lista de mayores emisores del planeta.
Además de las emisiones directas, el impacto del sector sanitario se extiende a través de las emisiones indirectas asociadas a la cadena de suministro y el ciclo de vida de los productos y servicios utilizados en la atención médica. En este sentido, la reducción de emisiones en el sector sanitario va más allá de una responsabilidad ambiental: representa una oportunidad para mejorar la eficiencia energética, reducir costes operativos y optimizar la atención al paciente, elementos cruciales para construir un futuro sostenible y saludable. Al dirigir los esfuerzos en la reducción de emisiones del Alcance 3, las instituciones sanitarias pueden desempeñar un papel clave en la mitigación del cambio climático y en el fomento de prácticas más sostenibles, generando impactos positivos tanto en el medio ambiente como en la salud pública.
El siguiente informe aborda la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el sector sanitario español. En particular, se enfoca en el Alcance 3 de la huella de carbono, que incluye las emisiones indirectas asociadas a la cadena de suministro, el consumo de recursos y la generación de residuos. En cualquier caso, es necesario tener en cuenta que la descarbonización del sector sanitario es una descarbonización delicada. En el centro del proceso debe estar el paciente. Por ello, desde ECODES y Sanidad #PorElClima -iniciativa en la que se enmarca este documento- respetamos ante todo el criterio clínico del profesional sanitario en la toma de la decisión final sobre la viabilidad de las distintas alternativas más sostenibles en el tratamiento del paciente.
Reducción de emisiones GEI en el sector sanitario. Enfoque en el Alcance 3 de la huella de carbono

