El director ejecutivo de ECODES, Víctor Viñuales, indica 10 claves para animar a las ONGs y a las empresas a trabajar juntas

Hace años que trabajamos con empresas. La relación de las ONGs y las empresas no ha sido fácil. Pensamos que los tiempos están cambiando y cada vez las relaciones son más frecuentes y más fáciles, pero todavía subsisten a un lado y otro de la “pareja” incomprensiones y recelos.

Por eso, para animar a las ONGs que dudan y a las empresas que dudan, he redactado estas diez claves:

Primera: Los científicos del clima nos dicen que tenemos 10 años para realizar una reducción enorme de nuestras emisiones de carbono. La temperatura del planeta ya ha aumentado 1 ºC sobre los niveles preindustriales y estamos comprobando las múltiples consecuencias que esa “fiebre” del planeta comporta: deshielo de los polos, megaincendios, sequias extremas, graves inundaciones, elevación del nivel del mar, perdida de permafrost, migraciones climáticas… Debemos conjurarnos todos para lograr que ese incremento cese en los 1,5 ºC. Lo cual es muy difícil pero posible. La inercia de nuestro modelo económico actual nos lleva hacia los 3 ó 4 grados.

Segunda: La única posibilidad de tener éxito en esa tarea más propia de dioses que de seres humanos es movilizar todas nuestras energías, todos nuestros talentos, todos nuestros recursos. Esa enorme transición que hay que realizar hacia una economía neutra en carbono implica una transición legal, tecnológica y cultural. Todas a la vez.

Tercera: En España hay más de 3 millones de empresas, en las que trabajan casi 16 millones de trabajadores. Muchos de los 323 millones de toneladas de carbono que emitimos el año pasado tienen que ver con su actividad. Pero sin su concurso, sin sus talentos, sin sus recursos, esa enorme transformación económica hacia la neutralidad climática no será posible. Las empresas han formado parte, y en muchas ocasiones todavía forman parte, del problema climático, pero a partir de ahora inexcusablemente deben formar parte de la solución.

Cuarta: Nuestra experiencia nos dice que cada vez hay más personas dentro de las empresas, en cualquier nivel de decisión, que quieren hacer negocios a favor de la sociedad y de su futuro, no en su contra. Además los clientes también demandan este nuevo modelo de hacer negocios y las empresas que van en esa dirección captan y retienen mejor talento. Todavía hay mucha inercia y hay directivos empresariales del ayer que solo buscan la maximización del beneficio . Existen, pero tienen mucho pasado y poco futuro.

Quinta: Por otro parte las ONGs somos buenas para “diseñar los sueños del porvenir”, para señalar el mundo deseable. Y esa es nuestra principal contribución a la mejora del mundo. Fueron sueños nuestros las energías renovables, la química verde, la agricultura ecológica, la arquitectura bioclimática, la economía circular, la movilidad sostenible... Pero la efectiva realización de esos sueños necesita casi siempre de las empresas( grandes, pequeñas o medianas). Por eso la realización del necesario y dificilísimo desafío de lograr que la temperatura no suba más de 1,5 ºC exige el concurso de miles y miles y miles de empresas.

Sexta: Asumimos que muchas empresas no son perfectas, tampoco las ONGs lo somos. Asumimos que tienen contradicciones, pero necesitamos su compromiso, su talento y su actuación desde YA, no podemos esperar a que sean perfectas.

Séptima: Trabajamos con las empresas que existen y les animamos a que se transformen en el modelo de empresa que necesita el siglo XXI: empresas que empleen el poder de los negocios para contribuir a lograr el programa común de la Humanidad (el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS).

Octava: Nuestra fundación está muy dispuesta a co-crear productos y servicios con empresas para acelerar la transición hacia una economía neutra en carbono y circular.

Novena: Tradicionalmente las ONGs nos hemos especializado en el cambio cultural porque somos muy conscientes de que también necesitamos un estilo de vida más sostenible. Pero el trabajo de las ONGs no es suficiente. Los hábitos no son tan fáciles de cambiar. Necesitamos ayuda. Necesitamos empresas activistas, empresas que quieran formar parte de una tarea global imprescindible: lograr el bienestar para todas las personas dentro de los límites del planeta. Nuestra fundación también busca a esas “empresas activistas”.

Décima: Animamos a las empresas a trabajar en alianzas. El mundo no solo necesita nuevas tecnologías o nuevos productos. Necesitamos también nuevas leyes y nueva cultura. Por eso es tiempo de construir alianzas multiactor, para cooperar, para sumar fuerzas. Las administraciones Públicas, las empresas y las ONGs debemos abandonar nuestra tendencia al soberbio aislamiento. Son tiempos de humildad. Solo podremos frenar el cambio climático si los verbos sumar y multiplicar se ponen de moda.

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