Redefinir el sistema energético aplicando inteligencia colectiva
Las comunidades energéticas constituyen una herramienta clave para democratizar la transición energética y generar impacto social y territorial. Se trata de una herramienta clave en el cambio a un modelo energético limpio, descentralizado y sin dejar a nadie atrás que garantice una transición energética justa y contribuya a la descarbonización de nuestro país Con esta investigación -que da continuidad a las realizadas en 2025 y 2024- se analiza la evolución y potencial de estas figuras en España en los últimos tres años.
En concreto, ha identificado 837 iniciativas activas en 2025, 182 más que el año anterior. Este crecimiento confirma la expansión y madurez de un modelo ciudadano cada vez más extendido y orientado al impacto comunitario y local.
En este contexto, las Oficinas de Transformación Comunitaria (OTC) han desempeñado un papel relevante en el impulso de este modelo. De hecho, la mitad de las comunidades energéticas existentes en España se han constituido en los dos últimos años, coincidiendo con el despliegue de estas oficinas de acompañamiento y dinamización territorial.
El informe presenta datos no solo de manera global, sino también por comunidades autónomas con los datos en esos territorios. Por volumen, Cataluña, Comunitat Valenciana, País Vasco y Navarra siguen siendo las comunidades autónomas con mayor número de iniciativas. Especialmente destacable el incremento de comunidades energéticas que se ha producido en Asturias, Canarias y Extremadura.
El informe pone también el foco en el grado de desarrollo real de los proyectos impulsados por estas comunidades. Según el análisis realizado sobre el grupo de control del observatorio —integrado por aquellas comunidades energéticas que han aportado información completa sobre su actividad—, el 27% cuenta actualmente con instalaciones de autoconsumo colectivo operativas, mientras que buena parte de las iniciativas se encuentran en fase de desarrollo, tramitación o despliegue.
El autoconsumo continúa siendo el principal ámbito de actuación de estas iniciativas, aunque el estudio detecta un avance creciente de proyectos relacionados con movilidad sostenible, almacenamiento energético y rehabilitación de viviendas.
Uno de los datos más relevantes del informe es el impacto social que hay tras estas organizaciones. El 51% de las comunidades analizadas ya desarrolla o tiene previsto implementar acciones directas contra la pobreza energética, reforzando su papel como herramienta de cohesión social.
El estudio también recoge avances en materia de igualdad dentro de las estructuras de gobernanza. En 2025, una de cada tres personas que forman parte de juntas directivas o consejos rectores de comunidades energéticas son mujeres. Aunque la participación femenina en puestos de liderazgo sigue siendo limitada, los datos apuntan a una evolución positiva hacia modelos más paritarios.

