Los impuestos al gasóleo en España se encuentran entre los más bajos de la Unión Europea, pese a ser un reconocido carcinógeno. Igualar fiscalmente el gasóleo y gasolina es un paso necesario hacia la tan demandada fiscalidad ambiental

20 de noviembre de 2020.- No existe en la actualidad justificación ambiental ni de salud pública que justifique el trato favorable que goza actualmente el diésel respecto a la gasolina. Por ello, la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) y Transport&Environment (T&E) valoran positivamente la propuesta de reducción de la bonificación fiscal al diésel recogida en el anteproyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021, aunque ambas organizaciones consideran que la medida debería ser aún más ambiciosa con el fin de equiparar totalmente el tipo impositivo aplicado al diésel con el de la gasolina.

Los impuestos al gasóleo en España se encuentran entre los más bajos de la Unión Europea. El tratamiento fiscal privilegiado que disfruta el diésel en España está totalmente injustificado y es contrario a la necesidad de avanzar en la transición energética para conseguir la descarbonización de nuestra economía.

Gráfico España

“Eliminar el trato fiscal favorable al diésel tendría efectos positivos para la salud pública y el clima. Por responsabilidad y coherencia con la crisis climática y la lucha contra la contaminación, todos los partidos políticos deberían apoyar la eliminación de la actual bonificación fiscal al diésel frente a la gasolina, que, aunque de forma parcial, se ha incluido en los PGE de 2021,”, señala Carlos Bravo, responsable de T&E en España.

En efecto, la medida incluida en el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2021 sólo plantea modificar parcialmente el impuesto de hidrocarburos para acercar la tributación del diésel a la gasolina de tal manera que el tramo estatal del tipo impositivo pase a 34,5 céntimos el litro, frente a los 30,7 céntimos actuales, lejos aún de los 40,07 céntimos con que está gravado el consumo de gasolina. Esta medida no afectaría al gasóleo profesional (Gasóleo A) ni tampoco al Gasóleo B destinado a agricultura y pesca. Con esta medida el Gobierno espera una recaudación adicional de 450 millones de euros.

El diésel es un derivado del petróleo cuya combustión provoca una elevada emisión de óxidos de nitrógeno y partículas, cuyos efectos nocivos en la salud están ampliamente demostrados, entre ellos el riesgo de sufrir cáncer de pulmón. De hecho, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha clasificado los gases de escape de los motores diésel como carcinógeno (grupo 1). La contaminación atmosférica cuesta cada año al sistema sanitario español cerca de 4.000 millones de euros, de los cuales más de 3.000 millones se deben a la contaminación causada por los vehículos diésel, según la Alianza Europea por la Salud Pública (EPHA).

Por otro lado, esta medida de fiscalidad verde es considerada especialmente adecuada en estos momentos de bajos precios del petróleo, dada la urgente necesidad de equilibrar el presupuesto. Como ha señalado repetidamente la Comisión Europea, España está aún muy alejada de la media europea en lo que se refiere a la recaudación por impuestos ambientales.

"Somos conscientes de que el sector de la automoción es indispensable actualmente para la economía y el empleo en España, pero también tenemos que hacer frente a las cuatro crisis actuales (sanitaria, social, ambiental y económica). El Gobierno debe proteger a la ciudadanía, y conseguir que no paguemos con nuestra propia salud. Reducir o eliminar la bonificación fiscal al diésel para que se alinee con la gasolina, dados sus impactos negativos, es un paso en la dirección correcta", concluye Mónica Vidal, directora de politicas públicas y gobernanza climática de ECODES.

Finalmente, creemos que la importante decisión adoptada por el Reino Unido de prohibir la venta de coches de combustión interna en 2030 es una potente señal para la industria automovilística española de que el fin de los vehículos propulsados por diésel y gasolina esta cada día más cerca. Sería inteligente por parte de los partidos políticos que han manifestado su intención de enmendar los Presupuestos Generales del Estado para 2021 tomar nota del Gobierno británico y sus homólogos, tanto en ese país como en otros, y entender que la mejor forma de apoyar a la industria española de la automoción es promoviendo e impulsando la fabricación de vehículos eléctricos o de cero emisiones en nuestro territorio.

FIN

Notas:

La afirmación -mostrada en el gráfico anterior- de que el transporte por carretera supone el 22% de las emisiones de España es el resultado de los siguientes parámetros. En 2018 el transporte por carretera en España supuso 83,66 Mt CO2e. Las emisiones de aviación y marítimas fueron de 45,8 Mt CO2e, y las emisiones totales -sin incluir LULUCF, aviación ni marítimo- españolas fueron de 334,26 MtCO2. Por consiguiente, la participación del transporte por carretera es 83.66 / 334.26 = 25%. Si sumamos aviación y marítimo: 83,66 / (334,26 +45,8) = 22%.

T&E dispone de una herramienta interactiva basada en conjuntos de datos de impuestos sobre el consumo de combustible para el transporte por carretera en los 27 estados miembros de la UE y el Reino Unido desde 1995.
Disponible en: https://www.transportenvironment.org/what-we-do/sustainable-finance/fuel-taxes

Más información:

Mónica Vidal
Directora de Políticas Públicas y Gobernanza Climática de ECODES
monica.vidal@ecodes.org
Tfno. 639 203 822

Carlos Bravo
Responsable de T&E en España
carlos.bravo@transportenvironment.org
Tfno. 626 998 241

Comparte este artículo en redes:
Facebook icon
Twitter icon
LinkedIn icon