Presentamos un nuevo estudio encargado por la campaña europea Clean Cities dónde se analizan los impactos potenciales de la implementación de esta medida sobre la calidad del aire y la contaminación atmosférica.

RESUMEN EJECUTIVO

La Comisión Europea ha emprendido una revisión de la Directiva sobre la calidad del aire ambiente (Directiva 2008/50/CE, abreviada como DCA), con vistas a publicar propuestas para una Directiva revisada en octubre de 2022. Una medida clave promulgada por los Estados miembros y las ciudades para cumplir con los valores límite de calidad del aire existentes, en particular para el dióxido de nitrógeno (NO2), ha sido la introducción de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). También se han empezado a introducir las Zonas de Cero Emisiones (ZCE), que no permiten la entrada de vehículos con motores de combustión interna. En la actualidad, existen unas 320 ZBE en ciudades europeas y se espera que haya más de 500 para 2025, con 35 ZCE previstas.

Sin embargo, se entiende que la evaluación de impacto que acompañará a las propuestas de revisión de la Directiva no tiene en cuenta las posibles repercusiones de la creación de más ZBE y ZCE en Europa. Como resultado, la campaña Clean Cities ha encargado a Consultores de Calidad del Aire (AQC, por sus siglas en inglés) cotejar y evaluar las pruebas disponibles en términos de impacto potencial de ambas políticas existentes y planificadas en Europa.

Este informe se basa en estudios de revisión recientes, una búsqueda de bases de datos nacionales y de la UE seleccionados y el conocimiento experto de los autores, para identificar los candidatos potenciales para "impactos máximos", y luego revisa las pruebas relacionadas con estos. Las principales conclusiones son:

  1. Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) bien diseñadas, cuidadosamente aplicadas y rigurosamente ejecutadas pueden contribuir significativamente a mejorar la calidad del aire en las zonas urbanas. Las reducciones de la concentración de NO2 de alrededor del 40% no sólo son teóricamente posibles, sino que se han demostrado en la práctica. Ya se han logrado reducciones de alrededor del 20% y pueden ser más alcanzables en un conjunto más amplio de circunstancias. Las ZCE podrían tener un efecto mayor (por ejemplo, se prevé una reducción superior al 95% de las emisiones de NOx relacionadas con el tráfico en las ZCE de Oxford y Ámsterdam), pero esto depende de cuándo se introduzcan, del cambio relativo en el parque móvil y de la proporción del parque que abarquen.
  2. En cuanto a las partículas (PM10 y PM2,5), el potencial de reducción de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y las Zonas de Cero Emisiones (ZCE) es menor. Esto está relacionado tanto con el hecho de que la proporción de las concentraciones de PM medidas localmente y que se asocian con las emisiones de escape es mucho menor que para NO2, y también que una mayor proporción de la flota de diésel ya tendrá filtros de partículas diésel (DPF) instalado, debido a las normas Euro anteriores. Sin embargo, en algunas circunstancias, como en los países con flotas de vehículos más antiguos (y especialmente, por ejemplo, los autobuses municipales), las ZBE tendrán un impacto positivo significativo en la reducción de las emisiones de PM. Además, hay un debate en curso sobre la importancia de reducir no sólo la masa de partículas (PM), sino también el número de partículas (PN), que se ha encontrado que todavía se emite en grandes cantidades por los vehículos de gasolina y diésel Euro 6 probados.
  3. Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) pueden mejorar positivamente la calidad del aire en áreas fuera de la zona y antes de su plena aplicación (pre-cumplimiento). Un importante trabajo preparatorio, en términos de diseño técnico, apoyo financiero y divulgación social, es beneficioso para que la zona se implemente con éxito y logre los beneficios previstos.

Cabe señalar que es difícil evaluar con precisión los impactos de las ZBE y ZCE en la calidad del aire. Esto se debe principalmente a los problemas de la construcción de un sólido contador de medición, en el difícil aislamiento de los efectos de la zona en relación a cambios más amplios de la flota de vehículos, y los comportamientos del conductor / operador, así como los cambios sociales más amplios).

Debido al escaso número de ZBE en funcionamiento o previstas, existe poca información sobre su uso actual o futuro. Sin embargo, el impacto de una ZBE se reduce inevitablemente con el tiempo, ya que los vehículos más antiguos son reemplazados de forma natural. Esto ofrece la oportunidad de endurecer las normas de la ZBE para que los nuevos beneficios se pueden acumular. Sin embargo, actualmente no hay normas más estrictas que las definidas por Euro 6/VI, por lo que una ZCE ofrece actualmente la principal vía para obtener beneficios adicionales de calidad del aire (por encima de Euro 6/VI). Las ZEZ también proporcionan un punto de enlace clave entre la contaminación atmosférica y la política climática y serán un paso crucial hacia la obtención tanto de las emisiones netas de carbono como de ciudades de cero emisiones. Por lo tanto, las ZCE tendrán que convertirse en un instrumento político clave para las zonas urbanas de Europa, al igual que lo son ahora las ZBE.

   

Estudio completo [EN]

   

Nota de prensa

   

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Más información:

Cristian Quílez
Responsable de Proyectos | Project Manager
cristian.quilez@ecodes.org

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