Reducir los gases de efecto invernadero es esencial para mitigar la crisis climática. La Unión Europea, a través del Pacto Verde, se ha comprometido a alcanzar la neutralidad climática para 2050. Sin embargo, para lograrlo, es imprescindible actuar también sobre el metano, un potente gas de efecto invernadero que requiere atención prioritaria.
El metano es un potente gas de efecto invernadero con un impacto climático 80 veces mayor que el del dióxido de carbono en un período de 20 años. Actualmente, representa alrededor del 20 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Por ello, la reducción de las emisiones de metano desempeña un papel fundamental en las medidas de mitigación del cambio climático.
Según estudios recientes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Coalición Clima y Aire Limpio, la reducción de las emisiones de metano en un 45 % para 2030 podría evitar 0,3 °C de calentamiento global para 2045. Además, el 60 % de las emisiones de metano a nivel mundial son de actividades humanas, lo que las hace especialmente abordables mediante políticas y acciones concretas.
En España, la ganadería es la principal fuente de emisiones de metano, representando el 62 % del total, sobre todo por la fermentación entérica de los rumiantes (41,5 %) y la gestión de estiércoles (20,1 %). Le siguen los residuos, como vertederos y aguas residuales (31,1 %), y el sector energético, con un 5 % derivado de actividades como la extracción, refino y distribución de petróleo y gas, así como la minería del carbón.
Frente a esta situación, el Global Methane Pledge, lanzado en la COP26, reúne a 159 países, incluyendo España, que se han comprometido a reducir un 30 % sus emisiones de metano para 2030, tomando como referencia los niveles de 2020. Sin embargo, en la COP29, la Comisión Europea publicó la hoja de ruta “Methane Abatement Partnership Roadmap” para alcanzar el objetivo de reducir las emisiones de metano en al menos un 30 % de aquí a 2030. Lamentablemente, España no se sumó a la iniciativa.
En 2024, la Comisión Europea adoptó el Reglamento sobre el Metano con la ambición de reducir las emisiones de metano en el sector de la energía. El Reglamento de la UE sobre el metano es la primera política mundial que exige el seguimiento de las emisiones de los combustibles fósiles importados y, si se aplica plenamente, podría establecer un precedente mundial e impulsar reducciones significativas de la contaminación climática. Es imprescindible que este reglamento se aplique sin demora ni debilitación ya que podría reducir significativamente las emisiones de metano.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) de España no incluye medidas específicas para reducir las emisiones de metano, a pesar de la grave amenaza climática que representa este gas. El plan solo menciona la gestión puntual de estiércoles, sin abordar la reducción de emisiones vinculadas con la ganadería, los residuos, o el sector de la energía.
Asimismo, ignora las recomendaciones de la Comisión Europea, que instaban a España a incluir en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) medidas específicas para reducir las emisiones derivadas de la fermentación entérica del ganado, un proceso digestivo natural en los rumiantes que genera metano y representa la principal fuente de emisiones no relacionadas con el CO₂.
Por ello, desde ECODES nos hemos unido a las organizaciones Ecologistas en Acción, Fundación Renovables y Mighty Earth para demandar que el Gobierno establezca un Plan Nacional de Reducción de Emisiones de Metano. Este plan debe incluir medidas concretas para disminuir en 2030 las emisiones en todos los sectores entre un 40 % y un 45 % con respecto a los niveles de 2020, en línea con los requerimientos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
Destacamos que “en el plan de reducción de metano que debe poner en marcha el Gobierno es necesario incluir medidas para una reducción de la producción intensiva de las ganaderías bovina y ovina. Además, deberían prohibirse las importaciones de gas con altas fugas de metano, como el gas de fracking".
Asimismo, señalamos medidas más ambiciosas en los sectores competentes, así como un cambio de dieta de los ciudadanos de la UE por una con un menor consumo de carne y lácteos procedentes de la ganadería industrial, lo que llevaría a una reducción de los volúmenes de ganado en la UE. Esto supondría una reducción de entre el 29 % y el 37 % de las emisiones de metano del sector, y de entre el 15 % y el 19 % de las emisiones totales de la UE.
En el sector de los residuos, las propuestas se centran en implementar políticas que prohíban o reduzcan significativamente el envío de residuos orgánicos a vertederos, promoviendo su tratamiento preferente a través de compostaje.
La prioridad en el ámbito de la energía es evitar las fugas de metano a lo largo de la cadena de suministro de los combustibles fósiles.
Reducir las emisiones de metano es clave para frenar el cambio climático a corto plazo. Desde ECODES insistimos en la urgencia de que el Gobierno adopte de inmediato un Plan Nacional de Reducción de Emisiones de Metano, actuando especialmente en los sectores de la ganadería, los residuos y la energía.
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