El transporte marítimo es un de los sectores a los que apela la Declaración Dhaka-Glasgow

El Foro de Países Vulnerables al Clima (CVF por sus siglas en inglés) es una asociación internacional de países altamente vulnerables al calentamiento del planeta. Sirve de plataforma de cooperación Sur-Sur para que los gobiernos participantes actúen juntos para hacer frente al cambio climático global.

El CVF se formó para aumentar la responsabilidad de las naciones industrializadas por las consecuencias del cambio climático global, ya que son las naciones en vías de desarrollo las que menos han contribuido a los niveles globales de gases de efecto invernadero y las que van a sufrir los peores efectos del cambio climático.

La idea de pagar por las pérdidas y los daños se introdujo con las primeras negociaciones del tratado climático de la ONU en 1991 como algo que se debía a los pequeños estados insulares. Pero a lo largo de los años, otros países, repartidos por África, Asia y América Latina, han empezado a defender la cuestión.

Los 48 países que forman parte del Foro han emitido la Declaración Dhaka-Glasgow, en la que solicitan que se refuerce el acuerdo de la COP26 para ayudar a los más vulnerables, especialmente con financiación para adoptar energías limpias y hacer frente a los impactos del cambio climático. Los países desarrollados aún no han cumplido la promesa hecha hace 12 años en una cumbre de las Naciones Unidas sobre el clima celebrada en Copenhague de canalizar 100.000 millones de dólares anuales en financiación para el clima a las naciones más pobres a partir de 2020, algo que ahora han prometido hacer para 2023.

La Primera Ministra de Barbados, Mia Mottley, pronunció un convincente discurso en la COP26, en el que instó a reforzar la financiación para apoyar a los países en desarrollo. Por su parte, Vanessa Nakate, una joven activista climática ugandesa, pidió que las pérdidas y los daños se sitúen en el centro de las negociaciones de la COP26, ya que "no puedes adaptarte al hambre, no puedes adaptarte a la extinción, no puedes adaptarte a la pérdida del patrimonio cultural y no puedes adaptarte a la pérdida de biodiversidad".

En Glasgow se produjeron importantes avances, ya que se acordó el establecimiento de un "Diálogo de Glasgow" para debatir los acuerdos de financiación en los próximos años. Esto podría ser un paso importante hacia un apoyo real y material para los países vulnerables. Sin embargo, ahora es el momento de garantizar que se lleven a cabo acciones de ayuda a los países en desarrollo, para evitar otro caso de "bla bla bla", como Greta Thunberg ha acusado a las negociaciones hasta ahora.

Como hecho significativo, dentro de esta declaración se resalta la necesidad de actuar en las emisiones del transporte marítimo. Su punto 7 dice: “Reconocemos la importancia crítica del transporte marítimo para nuestros estados y priorizamos y apoyamos todos los esfuerzos para defender este sector. Pedimos que la OMI siga debatiendo, estudiando y trabajando con urgencia para establecer un gravamen obligatorio sobre los GEI en el transporte marítimo internacional, a fin de garantizar que las medidas de la OMI en materia de emisiones se ajusten plenamente a una trayectoria de 1,5ºC según el AR6 del IPCC. Reconocemos la necesidad de que la transición del transporte marítimo a los buques y combustibles de próxima generación sea equitativa y beneficie a todos los Estados. Apoyamos que la mayor parte de los ingresos de la tasa se emplee como apoyo financiero adicional para las acciones climáticas urgentes, en particular para los países en desarrollo vulnerables. Instamos a los miembros a considerar la adopción de objetivos ambiciosos en las emisiones marítimas nacionales para una transición hacia las emisiones cero que no deje a nadie atrás.”

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