Retrasar la normativa europea sobre el metano no resolverá la crisis energética
Retrasar el reglamento supondrá mantener la dependencia gasista de países con altos niveles de fugas derivados de procesos de fracking y proteger a la ciudadanía
La Fundación Renovables y ECODES advierten que aplazar las obligaciones europeas del Reglamento del Metano para reducir las emisiones de metano asociadas a los combustibles fósiles importados no resolverá los problemas de suministro ni la volatilidad de los precios de la energía. En vísperas de la votación de este jueves en el Parlamento Europeo sobre su retraso, las organizaciones rechazan que la actual crisis energética se utilice como argumento para debilitar una normativa clave para combatir el cambio climático y reforzar la seguridad energética europea.
El metano es un potente gas de efecto invernadero y su reducción resulta fundamental para frenar el calentamiento global a corto plazo. Además, las fugas, el venteo y la quema de gas desperdician importantes cantidades de un recurso energético. Reducir estas pérdidas permitiría aprovechar mejor los recursos disponibles y disminuir la dependencia exterior de Europa.
Para estas dos entidades, la seguridad energética no se consigue retrasando las medidas climáticas, sino reduciendo estructuralmente la dependencia del petróleo y el gas mediante el impulso de las energías renovables, el almacenamiento, la eficiencia energética y la electrificación.
El debilitamiento del Reglamento también tendría consecuencias económicas y sanitarias. Un análisis de DIW Econ citado por la coalición europea estima que su aplicación íntegra podría generar alrededor de 704.000 millones de euros en beneficios climáticos, sanitarios y económicos, frente a unos costes regulatorios de 49.000 millones. Asimismo, un retraso de tres años acompañado de requisitos menos exigentes podría generar 185.000 millones de euros adicionales en daños y alrededor de 40.000 muertes prematuras más.
Mantener el compromiso europeo
Las organizaciones se suman a las reivindicaciones de la coalición europea de organizaciones de la sociedad civil y reclama a las instituciones comunitarias:
- Mantener la ambición del Reglamento sobre el metano, evitando nuevos aplazamientos y concesiones que reduzcan su alcance.
- Agilizar las negociaciones, sin reabrir de forma general una legislación acordada en 2024 ni rebajar sus exigencias.
- Resolver los obstáculos técnicos pendientes y garantizar que las autoridades y las empresas dispongan de los mecanismos necesarios para cumplir y verificar las obligaciones establecidas.
"Reducir las emisiones de metano en el sector de la energía es una de las formas más rápidas y rentables de frenar el calentamiento global, y también de reforzar la seguridad energética de Europa", añade Sarah Galeran, experta de metano en ECODES: "Pedimos a la Comisión y a los Estados miembros que se centren en resolver cuanto antes los obstáculos técnicos que aún quedan y aplicar el Reglamento sin tardar".
“Retrasar el reglamento del metano supone retrasar el alcance de nuestra soberanía energética. No podemos utilizar una coyuntura para dejar de perseguir nuestra independencia energética, además de dejar de importar gas natural procedente de fracking”, explica Ismael Morales, responsable de políticas climáticas de la Fundación Renovables.
En este sentido, las organizaciones insisten en que Europa debe responder a las crisis energéticas acelerando la transición energética, no debilitando sus compromisos climáticos. Reducir las emisiones de metano permite combatir el cambio climático, aprovechar mejor los recursos renovables y avanzar hacia un sistema energético más independiente, sostenible y resiliente.
Más información:
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Sarah Galeran
ÁREA DE COMUNICACIÓN:
Lucía Dalmau
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