Conferencia en Santa Marta: el principio del fin de los combustibles fósiles
Anunciada en la COP30 de Brasil, la cita ha tenido lugar en un contexto de guerras, crisis energética y tensiones geopolíticas que han evidenciado la dependencia de las importaciones y la fragilidad del modelo actual que acaba repercutiendo en los consumidores.
Con más de 2.800 participantes, la conferencia ha reunido por primera vez a países productores e importadores en un espacio de diálogo no negociador. Este formato ha permitido avanzar en confianza, abordar cuestiones sensibles y empezar a identificar soluciones compartidas, complementando el proceso formal de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
España ha tenido una participación activa, poniendo en valor la acción colectiva. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha destacado que el nivel de ambición alcanzado habría sido impensable hace pocos años, subrayando que la transición ya está en marcha y que retos como la financiación, los subsidios o la deuda requieren respuestas coordinadas y alianzas internacionales.
Desde ECODES se destaca que este encuentro llega en un momento crítico, tal y como señala la evidencia científica: limitar el calentamiento a 1,5 °C exige reducciones rápidas y profundas de emisiones en esta década. En este sentido, Santa Marta refuerza una señal clara: la necesidad de abordar directamente la dependencia de los combustibles fósiles, de hacerlo mediante la cooperación internacional y de que el multilateralismo sigue siendo el camino.
Principales resultados de la conferencia
La conferencia finaliza con varios avances claves que estructuran los siguientes pasos del proceso y marcan su continuidad.
En primer lugar, se asegura su continuidad con el anuncio de una segunda conferencia internacional en 2027, coorganizada por Tuvalu e Irlanda. Este relevo refuerza el equilibrio entre Norte y Sur Global y pone el foco en los países insulares, especialmente expuestos a los impactos del cambio climático.
En segundo lugar, se ha creado el Science Panel for the Transition Away from Fossil Fuels (TAFF), un panel científico internacional que aportará base técnica al proceso, apoyando la toma de decisiones y el desarrollo de planes nacionales coherentes con el objetivo de 1,5 °C.
En tercer lugar, la definición de tres líneas de trabajo prioritarias para facilitar la implementación de la transición:
- Hojas de ruta nacionales para la transición: los países elaborarán planes concretos, reforzando sus compromisos climáticos, para cambiar cómo producen y consumen energía, incluyendo también las emisiones ligadas al comercio.
- Reforma del sistema financiero: se trabajará en eliminar barreras económicas como los subsidios a los combustibles fósiles o la carga de la deuda, con mecanismos para facilitar inversiones que hagan posible el paso a energías limpias.
- Transformación del comercio y la inversión: se buscará orientar el comercio y las inversiones hacia actividades sostenibles, favoreciendo las energías limpias y reduciendo progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles.
El reto: mantener el impulso hacia la COP31
El proceso de Santa Marta deja abiertas cuestiones claves, que se unen a las dificultades para consolidar una gobernanza climática global. En este sentido, la ausencia de un marco vinculante refleja las limitaciones de los procesos internacionales pero también la naturaleza de este primer paso.
Más que cerrar acuerdos, Santa Marta ha contribuido a abrir un espacio de convergencia y a sentar las bases de una agenda común, en línea con las disposiciones de la ciencia y de los mandatos definidos por el proceso climático internacional. Su éxito dependerá ahora de su capacidad para desarrollar políticas concretas, movilizar financiación a gran escala, especialmente para los países en desarrollo, y mantener el impulso político hasta la próxima COP31 para influir en los procesos formales de la CMNUCC.
Como se ha señalado en el cierre, la transición es inevitable, la diferencia estará en cómo se gestione. Santa Marta no concluye el debate, sino que lo redefine.
