Publicado el Lunes, 09 Marzo 2026
El impulso de los biocombustibles en España, ligado a la transposición de la Directiva de Energías Renovables, abre un debate clave sobre su papel en la descarbonización del transporte.

España se encuentra actualmente en pleno proceso de transposición de la Directiva de Energías Renovables. Este marco normativo impulsa un aumento significativo del uso de biocombustibles en España, incluyendo un notable énfasis en el transporte por carretera.

Sin embargo, este desarrollo plantea importantes riesgos ambientales, sociales y estratégicos que conviene analizar con detalle. Hoy más que nunca, es necesario escoger vías de descarbonización que aseguren reducciones reales de emisiones y refuercen la seguridad energética.

La evolución de los biocombustibles en España y el límite de las materias primas

Los datos más recientes muestran un panorama heterogéneo en el desarrollo de los biocombustibles en España. Mientras las ventas totales descendieron ligeramente en 2024, las de HEFA (biocombustibles para aviación producidos a partir de aceite de cocina usado, UCO) aumentaron un 17.531 %.

Este crecimiento refleja la creciente presión sobre una materia prima limitada. Actualmente, el UCO representa el 28 % de todas las materias primas para biocombustibles, a pesar de ser un recurso escaso y sujeto a sospechas de fraude en los mercados internacionales.

Además, la prohibición del aceite de palma a partir de 2025 ha incrementado el uso de aceite de soja, cuya producción está asociada a cambios indirectos en el uso del suelo (ILUC), con elevados impactos ambientales.

A esto se suma que el 35 % de los biocombustibles consumidos en España se produce a partir de cultivos, lo que añade presión sobre los recursos agrícolas y cuestiona la sostenibilidad del modelo actual.

Dependencia de materias primas importadas

Otro elemento clave en el debate sobre los biocombustibles en España es la dependencia exterior.

En 2024, solo el 15 % de las materias primas empleadas para biocombustibles procedían de España, lo que evidencia una fuerte dependencia de importaciones. Esta situación no solo genera riesgos de suministro y posibles fraudes, sino que también desplaza los impactos ambientales y sociales fuera de la Unión Europea.

Además, esta dinámica puede debilitar la producción nacional y limitar los beneficios en términos de seguridad energética, uno de los objetivos centrales de la transición energética.

Biocombustibles y transporte: elegir el modelo adecuado de descarbonización

El último informe de ECODES sobre biocombustibles y transporte muestra que una expansión indiscriminada puede socavar los objetivos climáticos y de seguridad energética.

En particular, el uso generalizado de biocombustibles en el transporte por carretera resulta ineficiente, ya que la electrificación a batería ya está disponible y es una opción más eficiente para reducir emisiones.

Por ello, es crucial definir un modelo de transición adecuado, que priorice el uso de biocombustibles en sectores difíciles de electrificar, como la aviación y el transporte marítimo.

Este enfoque debería ir acompañado de criterios estrictos de trazabilidad y procedencia de las materias primas, para garantizar su sostenibilidad real.

El papel de la Directiva de Energías Renovables en España

En este contexto, el desarrollo normativo ligado a la transposición de la Directiva de Energías Renovables cobra especial relevancia.

La propuesta actual de incrementar el uso de biocombustibles en el transporte por carretera podría aumentar los riesgos de impactos negativos y desviarse de los objetivos de reducción de emisiones y fortalecimiento de la autonomía energética de España.

Conclusión: el futuro de los biocombustibles en España

El actual modelo de biocombustibles en España presenta varias contradicciones: presión sobre recursos limitados, dependencia estructural de importaciones y beneficios climáticos limitados.

Sin un marco regulatorio robusto y una planificación que ajuste la demanda a la disponibilidad real de recursos, la expansión de los biocombustibles podría generar efectos contrarios a los objetivos climáticos y estratégicos del país.

La transición energética del transporte requiere decisiones estratégicas: priorizar la electrificación en el transporte por carretera y reservar los biocombustibles para sectores difíciles de electrificar es la vía más eficiente para reducir emisiones, reforzar la independencia energética y asegurar un desarrollo sostenible a largo plazo.

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Más información:

Sarah Galeran | Responsable de Proyectos - Políticas Públicas

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Lucía Dalmau Menéndez 

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