Biocombustibles y seguridad alimentaria en España: el peligro de usar cultivos para combustible
Desde ECODES llevamos tiempo advirtiendo de que esta práctica termina dañando el medio ambiente y afectando a las personas, en lugar de contribuir a mejorar la situación del planeta
El clima está en una situación crítica y el transporte es responsable de un tercio de las emisiones en España. Por eso necesitamos soluciones reales que nos permitan dejar atrás los combustibles fósiles. Pero usar cultivos como el maíz, la caña de azúcar o la soja para producir combustible no es una solución: implica destinar tierra, agua y fertilizantes que necesitamos para producir comida. A nivel global, los biocombustibles representan solo el 4 % de la demanda del transporte, pero ocupan ya una superficie agrícola del tamaño de Italia y podrían necesitar 52 millones de hectáreas en 2030, equivalente a Francia.
Además, los biocombustibles no contribuyen a la independencia energética en España. Por ejemplo, el bioetanol, un tipo de biocombustible, se fabrica principalmente con maíz (82 %) y caña de azúcar (16 %), de los cuales solo el 21 % se produce localmente; el resto se importa de Ucrania (36 %) y Brasil (18 %).
Aunque se presentan como una alternativa sostenible, numerosos estudios y organizaciones como ECODES demostramos que los biocombustibles a partir de cultivos pueden ser incluso más contaminantes que los combustibles fósiles. Además, su fabricación influye en los precios de los alimentos y en su disponibilidad, agravando la inseguridad alimentaria en un mundo donde más de 700 millones de personas sufren hambre crónica.
Existen opciones más eficientes y justas, como la electrificación, como se demuestra en el informe de ECODES analizando la situación de los biocombustibles en España. Mientras que los llamados biocombustibles avanzados pueden aportar soluciones puntuales en casos específicos, la disponibilidad de materia prima local y sostenible es demasiada limitada para cubrirla demanda prevista.En un planeta con tierra cultivable finita, necesitamos decidir con claridad qué priorizar: alimentar a la población o llenar depósitos de combustible. La respuesta debería ser evidente.
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Sarah Galeran
Responsable de proyecto/Project Manager
Políticas Públicas/Public Policy
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Área de Comunicación
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