Análisis del modelo de demanda y gasto energéticos en su doble vertiente térmica y eléctrica

El programa Ni Un Hogar Sin Energía, desarrollado por ECODES, ha permitido obtener una amplia base de datos de una muestra de hogares españoles con información sobre las características y usos de la energía. La Cátedra de Energía y Pobreza de la Universidad Pontificia Comillas, ha aprovechado esos datos para obtener y evaluar un modelo de demanda y gasto energéticos, en su doble vertiente térmica y eléctrica, así como para caracterizar la muestra utilizando los indicadores propios de pobreza energética.

Los resultados se recogen en un informe con el objetivo de:

  • Elaborar un modelo de predicción de la demanda y el gasto energéticos (desglosados en sus dos vertientes eléctrica y térmica) de los hogares españoles.

  • Caracterización de la pobreza energética de la muestra de familias atendidas siguiendo las metodologías propuestas a nivel nacional y europeo.

En lo que respecta al modelo de gasto térmico, se ha obtenido el gasto térmico teórico anual (GTT) para mantener condiciones de confort en la vivienda (incluye el gasto para cubrir la demanda térmica en invierno y de agua caliente sanitaria (ACS) anual). Dicho gasto térmico se ha obtenido para 20 configuraciones diferentes de instalación (individual/central) y suministro (gas natural, GLP, gasóleo y electricidad), identificando el mínimo gasto para cada una de las 3500 viviendas analizadas.

El gas natural centralizado permite con mayor frecuencia alcanzar el gasto térmico teórico mínimo en todas las zonas climáticas, siendo la siguiente opción el gas natural individual en zonas con inviernos medios (C) a severos (E) o el gasóleo individual en las zonas de inviernos más suaves (A y B). En la zona A, con baja demanda de calefacción, también destaca la calefacción mediante acumuladores y el GLP individual para el ACS.

Además del GTT, calculado para las especificidades de cada vivienda de la muestra, se ha calculado también el gasto térmico requerido (GR) tal como lo define la Estrategia Nacional de lucha contra la Pobreza Energética (EN). Dicha definición tan solo toma de la vivienda real su ubicación, estableciendo un caso base para el resto de características: 100 m2 de superficie, 3 ocupantes, aislamiento térmico deficiente, vivienda en bloque e instalación individual de gas natural (GLP en Canarias) tanto para la calefacción como para el ACS. Este gasto se ha complementado con otro referido a la superficie real de la vivienda y al número de ocupantes (GRPS). Ambos gastos de referencia han sido empleados en la tercera parte del informe sobre caracterización de la pobreza energética en la muestra.

Respecto al gasto eléctrico, los datos facilitados en la muestra han permitido obtener correlaciones con las que poder realizar una estimación del gasto en un hogar en función de parámetros de composición del hogar y superficie de la vivienda.

El gasto calculado utilizando la correlación en función de la composición del hogar reproduce con gran precisión el resultado de la EN; el calculado con la correlación en función de la superficie de la vivienda alcanza un resultado algo menor, pero no se aleja mucho. Este resultado prueba la validez del modelo de gasto eléctrico propuesto en este informe. Por otro lado, se han analizado algunos aspectos del gasto de electricidad asociado a la presencia de aire acondicionado y lavavajillas en el hogar, mostrándose que cuando están, tanto el gasto como la potencia contratada aumentan.

Destaca el salto tan significativo que existe entre los dos primeros indicadores y los demás indicadores basados en ingreso-gasto clásicos. Esto se debe a que los primeros dos indicadores son absolutos, es decir, el hecho de estar o no en pobreza energética no está vinculado a que el hogar se sitúe por encima o por debajo de cierto umbral relativo al conjunto de la muestra. Esta constatación pone de manifiesto que, en términos absolutos, el colectivo presenta un nivel de vulnerabilidad muy elevado.

Lo hace además tanto si se pone el foco en la variable de retrasos en pagos como si se pone en la incapacidad para mantener una temperatura adecuada en el hogar. Este segundo valor además es el único que se ha podido recoger para el conjunto de la muestra (unos 3500 hogares después de aplicar los filtros), y representa a nuestro juicio el valor que de forma más fidedigna representa la situación de pobreza energética absoluta del colectivo. Resulta además especialmente significativo comparar este valor con el equivalente que aporta la EN en 2017. Solo un 8% de los hogares españoles declaraban problemas para mantener su hogar en una temperatura de confort, en contraste con más del 40% de los hogares en la presente encuesta. Solo este dato ya refleja con claridad la especial vulnerabilidad de la muestra.

El 40% de los hogares objeto de la muestra declaran problemas para mantener su vivienda a una temperatura de confort, frente al 8% del total de los hogares españoles. Esto evidencia que el colectivo presenta un nivel de vulnerabilidad energético muy elevado.

Especialmente interesante resulta además el comportamiento del indicador de gasto insuficiente cuando se calcula sobre un umbral basado en el gasto térmico requerido en lugar del gasto mediano. Se observa en este caso un incremento muy significativo del mismo (48,20% o 55,41% frente a 11,76%). Este hecho puede tener dos lecturas distintas: o bien que el colectivo adolece de un problema de pobreza energética oculta (entendido como gasto insuficiente) muy superior al detectado por el indicador clásico, o bien que se están sobreestimando las necesidades teóricas o requeridas del hogar.


El informe se ha elaborado con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica a través de la convocatoria para el año 2019 de subvenciones a entidades del Tercer Sector u Organizaciones No Gubernamentales que desarrollen actividades de interés general consideradas de interés social en materia de investigación científica y técnica de carácter medioambiental.

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