La eliminación progresiva de las calderas de gas y gasoil podría suponer un ahorro anual de 110 millones de toneladas de CO2 en Europa para el 2050, según las investigaciones de los expertos de Coolproducts, una coalición europea de la que forma parte ECODES. El ahorro equivaldría a un tercio de las emisiones anuales de CO2 de España en 2018.

Las nuevas investigaciones realizadas por los expertos de Coolproducts muestran que poner fin a la instalación de nuevas calderas de gas, petróleo y carbón a partir del 2025 en Europa supondría un ahorro de emisiones de 110 millones de toneladas de CO2 para el 2050. Aproximadamente un tercio de las emisiones totales anuales de CO2 de España en 20181.   

La Comisión Europea estima que se necesita una reducción del 40% de las emisiones de la calefacción a gas para alcanzar los objetivos climáticos de la UE para 2030. Pero este objetivo sólo puede cumplirse si dejamos de instalar nuevas calderas de gas lo antes posible.

 

El desafío que tenemos por delante

Sin embargo, la descarbonización de la calefacción no será fácil: el 28% del total de la energía consumida en la UE se utiliza para calentar espacio y agua en edificios. En el sector residencial, el 75% de esta energía proviene de combustibles fósiles como el gas, el gasoil o el carbón.  

La buena noticia es que es posible calentar nuestros hogares sin calentar el planeta. Las bombas de calor o la energía solar térmica pueden hacerlo de una manera mucho más limpia. ¿Cuál es el problema entonces? Que sólo un 17,3% de los aparatos de calefacción instalados en los hogares europeos usan electricidad o fuentes de energía limpia hoy en día.  

Pero esto se puede arreglar. La UE tiene a mano las herramientas necesarias para descarbonizar rápidamente la calefacción: las regulaciones de Ecodiseño y Etiquetado Energético de calderas y calentadores de agua. En vigor desde  2013, han permitido un ahorro de CO2 de unos 20 millones de toneladas, sólo en 2020. Los legisladores deberían continuar mejorando estas regulaciones - retirando del mercado las calderas eléctricas y de combustibles fósiles más ineficientes para 2025. Es la única manera de lograr los objetivos de reducción de emisiones de CO2 de 55% en 2030, y de neutralidad climática en 2050.  

Estos resultados se detallan en un nuevo informe de los expertos de Coolproducts,  una coalicion de la que forma parte ECODES: "Quedan cinco años - cómo el ecodiseño y las etiquetas energéticas pueden descarbonizar la calefacción". 

Puede encontrar el informe completo (en inglés) aquí

352.2 Mt CO2 en 2018, según Eurostat

Quedan cinco años para actuar 

La UE debe poner fin a la instalación de sistemas de calefacción eléctrica ineficientes y basados en combustibles fósiles y sustituirlos por otros de origen renovable, como las bombas de calor eficientes, las híbridas, o la energía solar térmica. Y todo esto a más tardar en 2025, dado que las calderas de gas tienen una vida técnica promedio de 22 a 25 años. 

Hoy en día, casi la mitad de los edificios de la UE están equipados con calderas instaladas antes del 1992. De los 129 millones de calderas instaladas en la UE, la mayoría (58%) funciona con gas (58%). Y más del 50%  de todas las calderas son muy ineficientes, clasificadas en las clases de energía C o inferiores.

Promedio de emisiones de CO2 por kWh de calor producido por cada tecnología. 

Caldera de gasoil | Caldera de gas | Caldera eléctrica directa | Bomba de calor

Fuente: Carbone4 y Gobierno del Reino Unido.  

  

¿Cómo pueden los legisladores europeos asegurar que las calderas alimentadas con combustibles fósiles sean cosa del pasado? La clave será utilizar todo el potencial de las regulaciones de Ecodiseño y Etiquetado Energético: la Unión Europea debería reajustar la etiqueta energética de los aparatos de calefaccion para bajar la nota de los aparatos que funcionan con combustibles fósiles, incluidas las calderas de gas de condensación, a los grados más bajos: F y G.

Además, la UE debe eliminar progresivamente esos aparatos en dos etapas: a partir del 2023, los aparatos de peor rendimiento, los de clase G, deben ser retirados del mercado. En el 2025, las calderas de clase F deberían seguir el ejemplo. Al mismo tiempo, las clases más altas de la etiqueta deben reservarse sólo para las tecnologías de mejor rendimiento, de modo que los compradores puedan entender fácilmente cuales son las opciones más eficientes.

 

Recomendaciones para eliminar gradualmente los calentadores de combustible fósil mediante las normas de etiquetado energético y de diseño ecológico 

 


¿Cómo podemos hacerlo?

Actualizando la etiqueta energética y adaptando los límites de clase para bajar la nota de la mayoría de los aparatos que funcionen con combustibles fósiles, incluyendo la caldera de gas de condensación, a los grados más bajos: F y G.

Eliminando progresivamente esos aparatos en dos pasos a través de regulaciones de ecodiseño: 

Eliminar la clase G - para el 2023

Eliminar la clase F - para el 2025

 

Fuente: Informe de Coolproducts: ‘Quedan cinco años - cómo el ecodiseño y las etiquetas de energía pueden descarbonizar la calefacción’.




Es hora de reajustar la etiqueta

La Comisión Europea está revisando actualmente los reglamentos de ecodiseño ecológico y etiquetado energético para los aparatos de calefacción y los calentadores de agua, un proceso que comenzó en 2018. Observamos en estos momentos una enorme brecha entre las ambiciones climáticas planteadas por los dirigentes de la Comisión de una parte; y las propuestas presentadas en la revisión de la legislación actual sobre productos de otra, las cuales siguen favoreciendo de manera injusta las tecnologías de combustibles fósiles. Por ejemplo, la Comision propone que las calderas de gas de condensación permanezcan etiquetadas como ‘clase A’. 

Para colmo, la propuesta de una etiqueta revisada sugiere mantener las clases A+, A++ y A+++. Esto crearía confusión, ya que otros productos ya están en transición hacia una etiqueta A-G reajustada, con la Comisión Europea informando a los consumidores que las etiquetas ‘A+’ son cosa del pasado. 

Por desgracia, que las tecnologías de combustibles fósiles puedan recibir una etiqueta de clase A no es una sorpresa. La propuesta actual concuerda con el Reglamento Marco sobre etiquetado energético aprobado en el 2017, que concedió una exención a los aparatos de calefacción, dándoles hasta el 2026 para adaptarse a la nueva escala A-G. Esto quiere decir que, si no se adapta la etiqueta a la escala A-G ahora, tendrá que hacerse antes del 2026. Esto resultaría en dos cambios de etiqueta en cinco años - una pérdida de tiempo y dinero del contribuyente.

Aún más preocupante es la consideración de los ‘gases descarbonizados’, como el hidrógeno producido a partir de energía renovable y el biogás procedente de la degradación de residuos orgánicos, como opciones para la descarbonización. Esto a pesar de que cada vez hay más pruebas que demuestran que estos raros gases ‘verdes’ sólo deberían utilizarse en sectores que son difíciles de electrificar, como la industria, lo que no es el caso de la calefacción doméstica. 

En resumidas cuentas, los responsables políticos europeos deben actuar ahora y poner fin a la instalación de calderas de combustibles fósiles a partir del 2025 - o de lo contrario sufriremos las consecuencias mucho más allá del 2050. Nuestro nuevo informe reúne la información y los cálculos necesarios para tomar decisiones acordes con la ciencia.

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