Estudio de modelos y herramientas para prevenir la contaminación atmosférica en el sector residencial

Caja proyecto 4

El sector de la edificación es responsable a nivel estatal del 30,1% del consumo de energía final y el 25,1% de las emisiones de gases de efecto invernadero, de las cuales el 8,2% son emisiones directas asociadas al consumo de combustible en el sector residencial, comercial e institucional. Además de las emisiones de gases de efecto invernadero, que contribuyen al cambio climático, la quema de combustibles fósiles asociadas a los edificios emite contaminantes atmosféricos como óxido de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas con impactos negativos en el medio ambiente y en la salud. Estos elevados consumos de energía y emisiones asociadas a la edificación se deben, en gran parte, a que el 51% de las viviendas españolas fueron construidas antes de 1979 cuando no existían requerimientos de eficiencia energética en los edificios. Precisamente, la ineficiencia de las viviendas es una de las causas de la pobreza energética en España que lleva a que un 16,8% de los hogares tiene un gasto energético desproporcionado en comparación con sus ingresos y a que el 10,9% de la población no pueda mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante el invierno, y probablemente, en verano, aunque los datos estadísticos no lo preguntan. Por otro lado, los hogares de las zonas rurales tienen un consumo de energía un 21 % superior al de zonas urbanas utilizando, de media, un 52% más de derivados de combustibles fósiles, mostrando la necesidad de prestar especial atención a las viviendas rurales a la hora de plantearse una rápida reducción de las emisiones de CO2 y los contaminantes atmosféricos.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) establece las líneas de actuación en materia de energía y clima para acelerar la transición energética que permita cumplir con los objetivos de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero sin dejar a nadie atrás y maximizando los beneficios sobre la economía, el empleo, la salud y el medio ambiente. La implementación del PNIEC permitirá alcanzar los siguientes niveles de mejora, tanto de reducción de emisiones como de eficiencia y despliegue de energías renovables, desplegando medidas para prevenir la contaminación en base a los siguientes objetivos:

  • 23 % de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990.
  • 42 % de renovables sobre el uso final de la energía.
  • 39,5 % de mejora de la eficiencia energética.
  • 74 % de energía renovable en la generación eléctrica.

En la consecución de estos objetivos es necesario tener en cuenta el sector de la edificación y más concretamente el sector residencial tanto por su contribución a las emisiones del estado español como por su relevancia para garantizar el derecho a una vivienda digna y asequible para todas las personas. La COVID19 y la crisis de los precios de la energía ha puesto de manifiesto la importancia de contar con una vivienda digna y eficiente que garantice el confort con el menor consumo de energía posible, tanto en invierno como en verano, dadas las crecientes necesidades de refrigeración para adaptarse a los cada vez más calurosos veranos como consecuencia el cambio climático.

Teniendo en cuenta los expuesto anteriormente, el objetivo de este proyecto es desarrollar modelos y herramientas que prevengan la contaminación atmosférica asociada al sector residencial impulsando la eficiencia y el uso de energía limpia y asequible en las viviendas poniendo el foco en la ciudadanía para que tenga un papel activo en la transición a un nuevo modelo energético sin dejar a nadie atrás, priorizando las necesidades de los colectivos más vulnerables y a las zonas rurales más desfavorecidas.