La hora de los combustibles sintéticos
El combustible sintético, también conocido como «e-queroseno o e-fuel», permitiría reducir considerablemente el impacto climático de la aviación, que es el sector más intensivo en carbono. Es un combustible listo para utilizar en los motores de los aviones, que se produce a partir de materias primas como son el sol, el agua, el viento y el CO2 capturado.
Frente a un sector cuyas emisiones no parecen tocar techo en el corto y medio plazo, y que expone a la ciudadanía a problemas de salud derivados de las partículas ultrafinas de los aviones, el desarrollo de este combustible sintético es crucial. Del mismo modo, su adopción pasa necesariamente por la adopción de medidas regulatorias contundentes en la Unión Europea.
En este sentido, los legisladores en la Unión Europea deberían reconocer el increíble potencial que ofrece el combustible sintético para contribuir al cumplimiento de los objetivos ambientales del sector de la aviación de manera sostenible y escalable, y sin la necesidad de una reconversión tecnológica de gran envergadura. Para ello, es imprescindible que se revise el Reglamento ReFuelEU Aviation y se establezca un plan de acción inminente y ambicioso, que deberá:
- Proponer una obligación de mezcla del combustible sintético del 2% en 2030 (frente al 1,2% actual) y del 3,5% en 2032 (frente al 2% actual), aplicable a todos los vuelos intracomunitarios, tanto procedentes como con destino en la Unión Europea.
- Apoyar la producción de combustible sintético mediante contratos por diferencia (CFD), financiados con ingresos derivados del sector de la aviación, concretamente del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE) de la Unión Europea.
- En España, habilitar una línea de financiación a través del Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) para la construcción de plantas de combustible sintético.
- Es fundamental acompañar estas medidas de una estrategia industrial que promueva el desarrollo de estos combustibles y acelere la descarbonización de la electricidad que se utiliza actualmente en el sector.
- Mantener la puerta abierta al desarrollo de nuevas tecnologías, como las aeronaves de hidrógeno, especialmente para los vuelos de corto y medio recorrido, y prever apoyos para ello.
- Por último, la Unión Europea debería promover medidas similares para su adopción por los países terceros de la región y del ámbito internacional en general.
Más información:
Jeannette Bain Responsable del proyecto jeannette.bain@ecodes.org
Marcos Raufast
Área de Políticas Públicas
marcos.raufast@ecodes.org
