La lucha contra el cambio climático debe afrontar la desigualdad entre territorios y modos de transporte

Mientras que el transporte por carretera está siendo electrificado progresivamente, el marítimo y la aviación son más complejos a la hora de reducir sus emisiones. En el caso de la aviación, no existe una alternativa viable económica y técnicamente que sustituya al motor que utiliza queroseno por baterías como en el caso del coche eléctrico, y no va a desarrollarse en el corto y medio plazo.

El combustible sintético o e-SAF es la solución que se presenta como la mejor alternativa para detener el uso de queroseno fósil -que produce gases de efecto invernadero, nubes de vapor de agua, también llamados contrails y emite partículas finas-. Este combustible cuenta con unas características similares al queroseno convencional que se utiliza en los aviones, pero se produce a partir de agua, electricidad de origen renovable y CO2 capturado del aire. Actualmente la tecnología al alcance necesita escalar la producción para obtener el producto a un menor coste, y para ello, las características de las Islas son favorables para su desarrollo. 

El Reglamento ReFuelEU Aviation, aprobado por el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo, en consonancia con el paquete normativo “Objetivo 55 o Fit For 55” obliga a que el SAF de origen biológico y el sintético estén disponibles a partir de 2025 y 2030, respectivamente, en los aeropuertos españoles más grandes, que transportan el 82% de los pasajeros y el 97% de las mercancías, respectivamente.Sin embargo, los aeropuertos situados en las Islas Canarias -que supusieron en torno al 19% del consumo de queroseno en España en 2023-  como los aeropuertos pequeños quedan fuera y no están obligados a disponer de estos combustibles. Por lo tanto, seguirán utilizando queroseno, concentrando las emisiones de gases de efecto invernadero en las Islas y afectando negativamente a la salud de los ciudadanos, especialmente por los efectos de las partículas finas, que pueden causar demencia, hipertensión o diabetes.

Actualmente, proyectos como BIOGREENFINERY, del Instituto Tecnológico de Canarias y situado en Pozo Izquierdo, Gran Canaria, cuentan con producción de queroseno sintético como futura línea de investigación, que en caso de demostrar la viabilidad económica y técnica, podrían atraer empresas y contribuir a la descarbonización de las Islas. A pesar de la falta de legislación que obligue a los productores a suministrar SAF, ha habido movimientos recientes, como el suministro de combustible a partir de aceite de cocina usado desde la península.  Si bien el combustible de origen biológico reduce las emisiones a primera vista, el riesgo de fraude, la potencial falta de materia prima y su necesaria importación -Según T&E, la Federación Europea de Transporte y Medioambiente, Europa ya consume ocho veces más de lo que recoge y cuatro veces más que su potencial de recogida de aceite de cocina usado-, además de las emisiones asociadas al transporte del producto a las Islas, hacen del SAF una alternativa poco sostenible, donde la transparencia brilla por su ausencia. 

Otra pieza del entramado normativo europeo, el RCDE o Régimen de Comercio de Derechos de Emisión, ofrece otro argumento económico para la adopción de este combustible. La Regulación establece 20 millones de asignaciones para cubrir -en aeropuertos situados en Regiones Ultraperiféricas y otros- la totalidad de la diferencia entre el coste de producir una tonelada de queroseno fósil y cualquier otro combustible que no provenga de combustibles fósiles. En las Islas Canarias, en caso de utilizar e-combustible, el RCDE cubriría el 100% de la diferencia de precio entre el queroseno convencional y el e-combustible, por lo que puede costar igual que el queroseno fósil, a la vez que las emisiones y partículas finas se reducen enormemente.

La producción de combustible sintético es una oportunidad de oro para la creación de empleo y diversificación económica de las Islas que no debe caer en saco roto. En la búsqueda de inversiones, es necesaria la colaboración y comunicación entre todas las partes interesadas, junto a una hoja de ruta que siente las bases del desarrollo de estos combustibles sostenibles.

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Más información:

Marcos Raufast
Responsable de Proyectos.
marcos.raufast@ecodes.org

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