La falta de ambición, recursos e interés aleja a las ciudades españolas de la lucha contra la emergencia climática y la transformación de la movilidad

El uso masivo de los combustibles fósiles en el transporte ha llevado a este sector a estar en el pódium de lo más contaminantes. Las emisiones de gases de efecto invernadero, el dióxido de nitrógeno, las macropartículas y el ozono troposférico, entre otros, hacen que el planeta esté en una situación de emergencia climática, que las ciudades experimenten problemas de calidad del aire, y que la ciudadanía sufra problemas de salud. Estos combustibles tienen que dejar de ser la energía que nos mueve lo antes posible. Por ello, es indispensable avanzar rápidamente en la electrificación del transporte, así como priorizar otras formas de movilidad e implementar medidas que garanticen unos entornos urbanos limpios, habitables y saludables.

A partir de la información pública existente hemos investigado sobre la situación de los 149 ayuntamientos que más población agrupan respecto a sus compromisos con flotas de transporte público cero emisiones a través de su electrificación, el impulso de la movilidad activa mediante la disponibilidad de servicios públicos de alquiler de bicicletas y el incremento de carriles bici, o su intencionalidad respecto al grado inicial de restricción prevista con la próxima implementación de las Zonas de Bajas Emisiones y compromisos más allá. Los resultados distan mucho de lo que deberían ser: falta ambición, coherencia e interés en un momento en el que se da el contexto económico, financiero, social y jurídico adecuado para asumir el papel que corresponde a los representantes municipales.

Hacia un cambio modal en las ciudades

La realidad es que políticas y tecnologías no bastan para luchar contra la emergencia climática. Ciudades y ciudadanía deben avanzar hacia un cambio modal y, ahora, del mismo modo que le dieron el trono al vehículo privado, deben retirárselo. Del mismo modo que el tren debe superponerse al avión, el transporte público y la movilidad activa debe priorizarse al vehículo privado. La unión entre las energías renovables y la transformación de la movilidad es clara: electrificación y cambio modal. Los representantes públicos, empresas y ciudadanos debemos reflexionar sobre los escasos compromisos actuales y asumir responsabilidades que creen soluciones efectivas, fomentando el respeto por el medio ambiente, las alternativas sostenibles y hábitos que respondan de igual forma que los aplicados actualmente. España necesita una alianza tenaz que actué a través de políticas y medidas que cuenten con una ética sólida, más si cabe cuando los impactos sociales, territoriales y ambientales están probados y evaluados.

Desde ECODES manifestamos nuestra preocupación por la falta de ambición y compromisos para promover el cambio modal y avanzar hacia una movilidad cero emisiones. Los resultados actuales de las 149 ciudades españolas más pobladas resultan alarmantes en un momento en el que el tiempo apremia. Más allá de colores políticos, la ideología y los intereses privados debe situarse el interés común. Por ello, hacemos un llamamiento público y abierto para que nuestros representantes públicos, como máximas autoridades municipales, adopten compromisos, implementen medidas y aprueben políticas, solos o en colaboración con otros niveles territoriales u organismos, que garanticen el cambio modal hacia una movilidad electrificada, colectiva, compartida, publica, activa y limpia a la vez que se devuelven los espacios públicos a la ciudadanía y la naturaleza.

Más información:

Cristian Quílez
Responsable de Proyectos | Políticas Públicas y Gobernanza Climática
cristian.quilez@ecodes.org

 

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