Madrid
El análisis llevado a cabo en Madrid revela que sus principales puntos de mejora están en los ámbitos de las Zonas de Bajas Emisiones, la configuración de entornos escolares seguros y el impulso de las zonas verdes. Áreas en las que es preciso que avance de forma determinante, más si se tiene en cuenta que ha recibido el sello de la Misión Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras.
Para contribuir a que la ciudad refuerce su seguridad y habitabilidad y, al mismo tiempo, cumpla con sus objetivos climáticos, desde ECODES hemos solicitado una reunión a sus responsables municipales en la que, entre otras cuestiones, queremos trasladarles las siguientes propuestas:
Creación de zonas de bajas emisiones efectivas que impulsen cambios de hábitos en la movilidad y la reconversión del espacio urbano
- Diseñadas para conseguir una reducción del tráfico real y con un régimen de excepciones moderado.
- Disponiendo de un régimen sancionador activo.
- Integradas en una ordenanza reguladora que forme parte de un proyecto de ciudad.
Las ZBE constituyen una gran herramienta para avanzar en la transformación de la movilidad urbana y en el cambio modal, mitigar el cambio climático y promover la eficiencia energética. Para que resulten realmente efectivas tienen que estar encaminadas a reducir el tráfico y solo deben permitir el acceso y circulación de vehículos de cero emisiones, con un régimen de excepciones moderado y un régimen sancionador activo.
Sin embargo, su implantación no puede basarse únicamente en la puesta en marcha de un sistema de cámaras, sino que es indispensable que vaya acompañado de una serie de medidas e intervenciones complementarias. Su ordenanza reguladora tiene que ser parte de un proyecto de ciudad, en términos urbanísticos, medioambientales y de movilidad. Además, creemos que se debe realizar una implementación por fases cuya última contemple a la totalidad del núcleo urbano, evitando así efectos frontera y desigualdades.
Establecimiento de restricciones al tráfico específicas mediante la creación de áreas de especial sensibilidad
- Restricción del tráfico en zonas sensibles mediante peatonalizaciones horarias (colegios) o pacificaciones permanentes (espacios sanitarios, residencias de mayores, etc.).
- Mejora de los accesos peatonales y carriles bici a las zonas restringidas.
- Refuerzo del transporte público en dichas zonas.
Los entornos escolares, al igual que otras zonas sensibles como espacios sanitarios, hospitalarios, residencias de mayores, etc., precisan un refuerzo complementario en medidas de restricción del tráfico para garantizar la seguridad vial y reducir las emisiones de los desplazamientos diarios a ellas, favoreciendo así la reconfiguración de los entornos. Podrían extenderse a áreas con gran actividad comercial, de servicios o tensionadas, donde se debería priorizar la utilización del espacio público por las personas, a través de desplazamientos peatonales, en bicicleta o en transporte público. Se garantizan así estándares de seguridad, calidad de vida, mitigación del cambio climático y mejora de la calidad del aire y acústica.
Red de infraestructuras verdes y naturalización del espacio urbano
- Revegetación de la ciudad mediante la plantación de árboles de diferentes portes.
- Reducir en un 30% la capa asfáltica del espacio urbano
- Crear espacios verdes que faciliten la conectividad natural
Necesitamos adaptar las ciudades a los nuevos retos que plantea el cambio climático y una de las principales vías es la naturalización del espacio urbano, generando refugios climáticos y evitando el calentamiento general gracias a la creación de sombras, zonas húmedas y el empleo de suelos menos duros.
El reverdecimiento del espacio urbano y la mejora de la conectividad natural a través de una gestión integral de los recursos naturales asociada a la reducción en un 30% de la capa asfáltica no solo generará un incremento directo de la movilidad activa, sino que mejorarán los indicadores sociales y de la salud de la ciudad.
