Las ZBE, la movilidad activa y la configuración de entornos escolares seguros, sus principales puntos de mejora

El análisis llevado a cabo en Valladolid revela que sus principales puntos de mejora están en los ámbitos de las Zonas de Bajas Emisiones, la movilidad activa y la configuración de entornos escolares seguros. Áreas en las que es preciso que avance de forma determinante, más si se tiene en cuenta que ha recibido el sello de la Misión Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras.

Para contribuir a que la ciudad refuerce su seguridad y habitabilidad y, al mismo tiempo, cumpla con sus objetivos climáticos, desde ECODES hemos solicitado una reunión a sus responsables municipales en la que, entre otras cuestiones, queremos trasladarles las siguientes propuestas:

Creación de zonas de bajas emisiones efectivas que impulsen cambios de hábitos en la movilidad y la reconversión del espacio urbano

  • Diseñadas para conseguir una reducción del tráfico real y con un régimen de excepciones moderado.
  • Disponiendo de un régimen sancionador activo.
  • Integradas en una ordenanza reguladora que forme parte de un proyecto de ciudad.

Las ZBE constituyen una gran herramienta para avanzar en la transformación de la movilidad urbana y en el cambio modal, mitigar el cambio climático y promover la eficiencia energética. Para que resulten realmente efectivas tienen que estar encaminadas a reducir el tráfico y solo deben permitir el acceso y circulación de vehículos de cero emisiones, con un régimen de excepciones moderado, y un régimen sancionador activo. 

Sin embargo, su implantación no puede basarse únicamente en la puesta en marcha de un sistema de cámaras, sino que es indispensable que vaya acompañado de una serie de medidas e intervenciones complementarias. Su ordenanza reguladora tiene que ser parte de un proyecto de ciudad, en términos urbanísticos, medioambientales y de movilidad. Además, creemos que se debe realizar una implementación por fases cuya última contemple a la totalidad del núcleo urbano, evitando así efectos frontera y desigualdades.

Promoción de la movilidad ciclista, infraestructura segura y redes de aparcamientos seguros

  • Desarrollo de una red de carriles bici segregados que llegue a todos los barrios y los polígonos industriales.
  • Instalación de aparcabicis seguros.
  • Implantación de un servicio público de alquiler de bicicletas.
  • Reserva de espacio para bicicletas y VMP en el transporte público.

Junto con el transporte público, la movilidad activa (peatón y bicicleta) es la mejor opción para avanzar hacia una movilidad sostenible, limpia, segura y rápida, tanto en el entorno urbano como metropolitano. 

Para garantizar su elegibilidad, se llevará a cabo un despliegue de carriles segregados y anchos destinados a bicicletas y vehículos de movilidad personal que alcance todos los barrios y polígonos y la vertebre. 

Además, se impulsará una red de aparcamientos seguros y un servicio público de alquiler de bicicletas eléctricas que llegue a todos los barrios y/o distritos. 

La red de transporte público, bien esté compuesta por el autobús y/o modos de transporte de alta capacidad, integrará espacios reservados para el transporte de bicicletas y vehículos de movilidad personal, garantizando así la intermodalidad en el municipio.

Establecimiento de restricciones al tráfico específicas mediante la creación de áreas de especial sensibilidad

  • Restricción del tráfico en zonas sensibles mediante peatonalizaciones horarias (colegios) o pacificaciones permanentes (espacios sanitarios, residencias de mayores, etc.).
  • Mejora de los accesos peatonales y carriles bici a las zonas restringidas.
  • Refuerzo del transporte público en dichas zonas.

Los entornos escolares, al igual que otras zonas sensibles como espacios sanitarios, hospitalarios, residencias de mayores, etc., precisan un refuerzo complementario en medidas de restricción del tráfico para garantizar la seguridad vial y reducir las emisiones de los desplazamientos diarios a ellas, favoreciendo así la reconfiguración de los entornos. Podrían extenderse a áreas con gran actividad comercial, de servicios o tensionadas, donde se debería priorizar la utilización del espacio público por las personas, a través de desplazamientos peatonales, en bicicleta o en transporte público. Se garantizan así estándares de seguridad, calidad de vida, mitigación del cambio climático y mejora de la calidad del aire y acústica.

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