Analizamos buenas prácticas en la implantación de renovables en el territorio

Este informe analiza algunas buenas prácticas en la instalación de renovables en el territorio. Y es que si queremos cumplir con los objetivos que marca la Unión Europea de un uso de un 42 % de energías renovables para 2030, o en España, los que marca el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), es decir, una reducción de emisiones para 2030 del 23 % y un uso de renovables del 43 %, tenemos que poder compatibilizar la instalación de renovables con el retorno de los beneficios socioeconómicos en el territorio.

Accede aquí al informe

El informe se presentó en Madrid el pasado 30 de marzo de 2023. Aquí puedes ver el vídeo de la presentación.

¿Qué entendemos por buenas prácticas? Esta infografía lo explica

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Para la instalación masiva de energías renovables hace falta considerar aspectos evidentes, relacionados con la disponibilidad de recurso renovable, el coste de cada tecnología o los tiempos de implementación. Sin embargo, también deben tenerse en cuenta otros aspectos no técnicos que a menudo son olvidados o puestos en un segundo plano ante la urgencia y necesidad de más energías renovables. Se trata de aquellos relacionados con las características culturales y socioeconómicas intrínsecas de cada territorio, así como el respeto al medio ambiente y la preservación de la biodiversidad.  Tener estas variables en cuenta e integrarlas en el propio proyecto es una ayuda inestimable para obtener aprobación social en los territorios de la España vaciada, donde se producirá la implantación masiva de instalaciones de energías renovables.

En muchos lugares, los proyectos de grandes instalaciones de renovables están ocasionando mucha tensión social, rompiendo la convivencia entre vecinos e incrementando la polarización en los territorios afectados. Ante la existencia de conflictos, es preciso establecer un mecanismo de búsqueda de alternativas factibles mediante el diálogo con la población local y procesos de mediación. Además, se favorecería la implantación de propuestas que estén en consonancia con los valores ambientales, sociales y culturales de los territorios.

Las energías renovables deben ser un elemento de progreso y no generar una pérdida de valor en las actividades económicas como la agricultura, la ganadería, la gestión forestal o el turismo. Debe haber también mayor comunicación y colaboración activa entre los promotores y los agentes implicados, así como mecanismos de asesoramiento que apoyen a los municipios en lo relativo a la gestión de las ayudas, de los impuestos recaudados o su participación activa en el proyecto. La avalancha de proyectos que sobrevuela el territorio habrá de tener, además de licencia administrativa, también licencia ambiental y social, algo que se aborda en esta investigación que parte del análisis de proyectos en ejecución con el objetivo final de elaborar un catálogo de buenas prácticas.

Aquí tienes un resumen del informe, en vídeo.

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