Quico y María son las cabezas visibles de la Quesería Bajo el Roble, son cabreros del Pirineo Occidental oscense, haciendo frontera con Francia y cuidan de un rebaño de cabras que pasta todos los días en los bosques comunales de Aragüés del Puerto. Se alimentan de los bosques de robles, arces, pinos, enebros, encinas, avellanos, tilos, fresnos o manzanos, con un sotobosque de cornejos, aligustres, rosas silvestres, majuelos, endrinos, zarzamoras o durillos y un montón de leguminosas, también de hierbas casi perennes, muérdago, setas, cortezas de pino y a esto lo llaman silvopastoralismo: el pastoreo dentro del bosque. Es su principal diferencia con otro tipo de ganaderías.

¿Qué os llevó a elegir el mundo rural y el sector primario como forma de vida? ¿Cuáles han sido los aciertos de tomar esta decisión?

Nuestro amor a la libertad y la humanidad. Queremos aportar nuestro granito de arena en la lucha por la transformación integral del sistema en el que vivimos, porque nos parece una salvajada. Pensamos que al sistema agroganadero industrial se le debe plantar cara construyendo alternativas reales, viables y generalizables a otros espacios de pastoreo. Nuestra tradición popular contiene elementos a mantener como son el comunal, el concejo abierto, las formas de trabajo comunitario, como era la hacendera, y un saber convivencial al que podemos tener acceso pero que está desapareciendo, y alberga cientos de técnicas útiles aplicadas al manejo y a multitud de cosas más.

Llegásteis a Aragüés del Puerto después de un proceso de búsqueda de un lugar en el que poder tener vuestro propio rebaño, ¿por qué Aragües? ¿Qué beneficios creéis que tiene un pequeño pueblo como este con la llegada de jóvenes que quieren dedicarse al sector primario?

Aunque somos hijos de Extremadura, Guadalajara, Navarra… somos mil leches. Elegimos Aragüés porque sus vecinos nos abrieron sus puertas, es gente que se ha criado en la montaña y se les nota mucho, todo es grandeza en ellos. Aragüés es un pueblo pirenaico en extinción, puesto que está envejecido y no parece que haya posibilidades reales a corto plazo de que esto se revierta. Los jóvenes tenemos vitalidad, y esto es muy útil para las personas mayores. Hemos llenado el pueblo de niños.

Hay mucho desconocimiento en torno a la producción ganadera que tiene tanto grandes detractores como defensores, ¿en qué consiste la ganadería extensiva? ¿Cuáles son las diferencias con respecto a la ganadería industrial?

Pastoreo y silvopastoreo significa que los animales son guiados, cuidados y protegidos por una persona que al aire libre vigila y guía que pasten, ramoneen y floreen. En nuestro caso lo hacen por montes, barrancos, caminos, peñas y senderos. En concreto nuestros animales son extremadamente andarines, y eso se nota en el brillo, en su alegría, en la vitalidad que tienen también, en la calma que tienen. Y por supuesto en su salud y en el crecimiento. El pastoreo aporta materia orgánica al suelo y aumenta su microbiología. A más materia orgánica, más retención de agua por lo que podemos afirmar que el pastoreo, y más aún el silvopastoreo, es un muro contra el desierto. Así tenemos que empezar a verlo, porque ya lo veían de esta forma en la antigüedad, y nos toca volver.

¿Podríamos decir, entonces, que la ganadería extensiva es una aliada del planeta especialmente para el mantenimiento de la biodiversidad y los pastos?

El pastoreo produce lo que se ha llamado la paradoja pastoral que consiste en que aumenta la productividad del pasto y del bosque, y se le llama paradoja porque a priori, desde un pensamiento urbanita, se puede pensar que al comerse las plantas el ganado se acaba con la vegetación, pero lo que sucede es justo lo contrario. Es más bien un saneamiento revitalizante. Se potencian el bosque y el pasto y el bosque protege al ganado. Los árboles son los únicos vegetales capaces de bombear desde las profundidades de la tierra micronutrientes súper beneficiosos para las cabras, las ovejas y otros animales.

A cambio, los animales polinizan el bosque, el pasto, fertilizan, estimulan y por supuesto cuidan el bosque. El pastoreo, en general, aumenta la riqueza del ecosistema. Por poner un ejemplo, los cadáveres del ganado tienen una ligazón íntima con la existencia de las poblaciones de buitres, alimoches, quebrantahuesos, córvidos, zorros, garduñas, jabalíes, melandros o lobos. El pastoreo, además, al clarear el monte produce flores y las flores, insectos, y los insectos promueven las poblaciones de pájaros insectívoros o reptiles, y otro tipo de animales que son alimento para rapaces. A su vez, la producción de flores que genera el pastoreo hace aumentar la cantidad de semillas que tiene el ecosistema y esto fomenta las poblaciones de pájaros comedores de semillas o de roedores que también son alimento para pequeños depredadores y otra vez para las rapaces. También el pastoreo es productor nato de garrapatas, coprófagos, escarabajos, lombrices, hongos, bacterias, descomponedores y recicladores de todo tipo.

Con todo lo que nos has contado, está claro que la ganadería extensiva y el pastoreo nada tienen que ver con la ganadería industrial intensiva…

Sí, por supuesto, no tiene nada que ver. Hay que tener en cuenta a la hora de compararlas que la ganadería industrial, con sus monocultivos e insumos ultra tóxicos, sus megainfraestructuras para la exportación y sus macro granjas, genera un enorme impacto ambiental. La industria necesita mares de pienso y forraje que acidifican, esquilman y agotan las tierras llanas, eso lo sabe cualquiera que pasee por Aragón. Provocan la mineralización del suelo, matándolo y dejando la puerta abierta al desierto. Además llenan de nitratos y químicos súper tóxicos nuestros acuíferos y nuestros ríos, y la tierra que rodea esos ríos. Con el riego constante se provoca la salinización y la acidificación rampantes. La industria es deforestación, muerte y cáncer. Una buena manera de luchar contra ella es estar en el monte pastoreando.

Con la idea de tener vuestro propio rebaño también estaba la elaboración de productos lácteos, ¿cómo ha sido vuestra experiencia para poner en marcha la microquesería?

Nos encanta hacer queso, yogur, requesón. A la gente le gusta mucho y alimentar a quienes te rodean es una cosa muy agradecida. Hacemos quesos curados y frescos, incluso petit suisse y cremas de untar. Hemos envasado leche para beber porque la de nuestro rebaño no sabe mucho a cabra y tiene buena aceptación entre la población. Pero ha sido un calvario burocrático y de control.

Muchas elaboraciones están prohibidas de facto, aunque no de ley. Porque no podemos asumir las exigencias de los ejércitos de funcionarios que están impidiendo la pequeña producción. No comprenden el trabajo en el campo, y promueven leyes conservacionistas con argumentos de sanidad o ambientales. Se vuelven argumentos perversos que están destruyendo la ruralidad. Ha de volver el concejo abierto a estos municipios, que podamos decidir, escribir nuestras leyes y gestionar nuestro territorio para poder tener un sector primario potente. Seguro que estas leyes han sido manufacturadas desde la buena intención pero han resultado ser un error dictatorial en el campo donde no se puede hacer nada sin tener a los funcionarios permanentemente en la nuca. Un trabajo tan sencillo como levantar una malla ganadera, que no tiene más complicación que organizar con tus vecinos que hay que ponerla y cómo financiarla, se vuelve una auténtica odisea burocrática.

Estas cuestiones las hemos abordado en red, entre productores y productoras de diversas zonas y sucede en todo el territorio nacional. Navarra y País Vasco vienen de culturas diferentes, y han mantenido una comunidad vecinal y popular más fuerte y se ha mantenido un poco, pero está en pleno retroceso y se están equiparando todas las Comunidades Autónomas, está todo esclavizado a la Política Agraria de Subvenciones y no hay posibilidad ninguna de innovar y de mantenerse a largo plazo o comenzar un proyecto con garantías.

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