Mito 9: las baterías de los coches eléctricos no se pueden reciclar
Los materiales que componen las baterías de los vehículos eléctricos sí se pueden reciclar. Sin embargo, su desarrollo, los costes económicos, la peligrosidad del proceso, entre otras cuestiones, hace indeterminados los porcentajes de reciclaje actuales ni los propios procesos, así como la rentabilidad de los mismos. Se encuentra, en términos generales, en un estadio inicial de implantación industrial.
Los materiales a partir de los cuales se fabrican las baterías son variados, y, del mismo modo, existen diversos tipos. En ocasiones son muy tóxicos para las personas al ser metales pesados (cadmio) y también muy dañinos para el medio ambiente. Su reutilización debe ser uno de los principales objetivos para reducir el consumo de materias primas, potenciando a su vez la economía circular. El nuevo Reglamento de Materias Primas Fundamentales de la Unión Europea pretende reducir la dependencia de terceros países de estos materiales imprescindibles, se prevé que para 2030 el 10% sea extraído, el 40% procesado, el 25% reciclado y que no más de un 65% provenga de un mismo país de fuera de la UE. Previo a ello, la Unión Europea adoptó un nuevo reglamento relativo a las baterías y sus residuos que regula todo el ciclo de vida, desde su producción hasta su reutilización y reciclado.

Así pues, el Reglamento establece requisitos relativos al final de la vida útil, por ejemplo, objetivos y obligaciones en materia de recogida, objetivos de valorización de materiales y una responsabilidad ampliada del productor. Establece para los productores objetivos de recogida de residuos de pilas o baterías portátiles (un 63 % para finales de 2027 y un 73 % para finales de 2030) e introduce un objetivo de recogida específico para los residuos de baterías de medios de transporte ligeros (un 51% para finales de 2028 y un 61 % para finales de 2031). Asimismo, fija el objetivo de recuperación de litio a partir de los residuos de pilas y baterías en un 50 % para finales de 2027, y en un 80 % para finales de 2031. Igualmente, este reglamento prevé unos niveles mínimos obligatorios de contenido reciclado en lo que respecta a las baterías industriales, para arranque, encendido o alumbrado y para vehículos eléctricos, que se han fijado inicialmente en un 16 % para el cobalto, un 85 % para el plomo, un 6 % para el litio y un 6 % para el níquel. El objetivo de eficiencia de reciclado se fija en un 80 % para las pilas o baterías de níquel-cadmio, de aquí a finales de 2025, y en un 50 % para los demás residuos de pilas o baterías, de aquí a finales de 2025.
Los métodos que se emplean para el reciclaje de los componentes de las baterías son variados. La Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE), en su Anuario 2023-2024 de la Movilidad Eléctrica, comenta en detalle los Procesos y Etapas del Reciclado de Baterías de Litio, desde el tratamiento previo hasta la recuperación de los metales. A su vez, el Departamento de Energía de Estados Unidos también tiene definidos diferentes métodos para la recuperación de los materiales que componen las baterías: función, recuperación directa y en procesos intermedios.
Sin embargo, a pesar de estos métodos cada vez más innovadores, las baterías no terminan de reciclarse de manera adecuada. Los motivos que llevan a esta situación son, principalmente, los costes asociados. Asimismo, se debe tener en cuenta la peligrosidad de estos procesos, que involucran ácidos y temperaturas extremadamente altas. Es necesaria más investigación, de cara a optimizar el proceso de reciclado de los componentes, con el fin de estimular la circularidad de la economía de este sector, y reducir los costes que conllevan estos procesos. Sin embargo, en la actualidad, y gracias a la tecnología actual, ya se pueden reciclar hasta un 70% de los componentes. A pesar de ello, se considera más probable que las baterías de los coches eléctricos se reutilicen, dado sus mayores beneficios ambientales.
En conclusión, las baterías de los vehículos eléctricos si pueden reciclarse y reutilizarse, y existen ya objetivos claros a nivel europeo para ello. Si bien es cierto, estos procesos adolecen todavía de falta de infraestructura y soluciones viables económica y ambientalmente. Es todavía necesario un gran esfuerzo inversor y de investigación para garantizar un ciclo completo de reciclaje y reutilización.
