Mito 3: No existe una red de recarga suficiente
En la actualidad, existe una red de recarga para los vehículos eléctricos que se puede considerar como suficiente a nivel general. Si bien es cierto, la distribución entre zonas urbanas y rurales hace que la disponibilidad de esta infraestructura sea muy desigual. A pesar de que el número de puntos de recarga rápida va en aumento, la cobertura de puntos de recarga mejorará exponencialmente una vez se implemente el nuevo Reglamento Europeo de Infraestructura de Recarga de Combustibles Alternativos. Los puntos de recarga de alta potencia siguen siendo escasos, por lo que debe trabajarse en la instalación de nuevos puntos de este tipo que vertebren el territorio.
El número de puntos de recarga para vehículo eléctrico crece cada año en España. Sin embargo, según los análisis comparativos, con una media de 610 puntos de recarga eléctrica de acceso público por millón de habitantes (población motorizable), España se encuentra lejos de la media europea, que se situaba a cierre de 2023 en 1.408 puntos (por millón de habitantes). Según la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE), que viene elaborando periódicamente un anuario sobre movilidad electrica, en abril de 2024, la cifra de infraestructura de recarga en España era de 32.200 puntos. A su vez, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), en sus datos del primer trimestre de 2024, señala que nuestro país contaba con 32.422 puntos de recarga para vehículos eléctricos. Cifras similares que muestran el crecimiento constante de esta infraestructura, su disponibilidad y suficiencia, a pesar de la desigual distribución a lo largo del territorio.

Este despliegue de infraestructura debería de tener muy en cuenta la distribución de la población española. La localización de los puntos tiene que garantizar la vertebración del territorio en relación a su disponibilidad. Sin embargo, actualmente sólo el 15% de los puntos se encuentran en zonas rurales a pesar de que estas representan tres quintas partes del territorio nacional. El 96,6% de la población española se concentra en el 39,7% de los municipios, de los 8.132 que existen en el país. Aun con todo, la red sigue una expansión constante gracias a las medidas de fomento de la movilidad eléctrica.
Además de la normativa nacional, es importante destacar aquí el paso dado por Europa, aprobando obligaciones en materia de despliegue de infraestructura de recarga. El nuevo Reglamento para la Infraestructura de Combustibles Alternativos (AFIR) prevé instalar un punto de recarga cada 60 km en la red básica de carreteras de la Unión Europea y cada 100 kilómetros en el resto de vías de la red integral transeuropea (RTE-T). Con avance decidido en las zonas urbanas, esta medida tendrá gran implicación en lo relativo a las rurales si se aprovecha la proximidad de los tramos de la red de carreteras a los municipios cabecera. Según un estudio un estudio realizado por el Observatorio de Sostenibilidad y ECODES en 2022, menos del 45% del kilometraje de la red de carreteras cumplía entonces con este criterio de la distancia máxima entre puntos de recarga de alta potencia que indica el reglamento europeo.
Asimismo, otro factor a tener en cuenta es la interoperabilidad de la infraestructura. Esta permite a los usuarios de este tipo de vehículos recargar y pagar en cualquier punto público de forma fácil y sencilla, con independencia del operador. Este factor es esencial para potenciar la movilidad eléctrica, especialmente en aquellos lugares en los que no hay tantos puntos disponibles, como en las áreas rurales. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que en el día a dia el repostaje del vehículo eléctrico se encuentra vinculado al hogar, el trabajo o ambos, y que el 90% de los viajes se podrían realizar con una autonomía inferior a 200km. Según una encuesta realizada por AEDIVE, solo un 5,8% de conductores de vehículos eléctricos han necesitado alguna vez asistencia por agotar la batería, mayoritariamente por falta de previsión.
En conclusión, si hay suficiente infraestructura para recargar los vehículos eléctricos y realizar viajes tanto dentro como fuera de las ciudades. No obstante, es esencial un plan nacional de despliegue facilite la transición al vehiculo eléctrico y garantice más disponibilidad, especialmente, en las áreas de baja densidad de población, donde la mayoría de las personas conducen en vehículos privados. La planificación debe incluir la instalación de puntos de recarga de alta potencia. Además, su existencia impulsará la demanda al reducir del imaginario colectivo la no disponibilidad que actualmente se piensa.
